El tiempo en que la salud pasó a primer plano
En estas páginas se pueden hallar las razones que explican la histórica marcha del personal de salud el 25 de Mayo. Ocho de cada 10 médicos tienen más de un empleo.
El 25 de Mayo pintaba para un feriado tranquilo, más aún en cuarentena, sin grandes sobresaltos. Y aunque el fin de semana anterior ya se habían difundido algunas críticas de entidades profesionales, nada hacía prever lo que sucedió.
La magnitud de la marcha que llevaron adelante en Córdoba los profesionales de la salud –motivados inicialmente por la imputación a dos médicos a raíz de los contagios en un geriátrico de Saldán– sobrepasó cualquier previsión. La de los concurrentes, la de las autoridades y también la de los medios.
Estábamos acostumbrados a cronicar los reclamos del sector, pero pocas veces antes de la pandemia merecían grandes espacios. O si los conseguían, eran eventuales.
Pero la llegada del virus cambió todo. Comenzamos a entender la diferencia entre disponer de un sector de salud fuerte, con inversiones, organizado e integrado, y la de tener uno en el que la precarización es la norma. Y descubrimos la necesidad de contar con ese personal nada menos que para proteger nuestra vida.
Las razones de aquella histórica protesta del 25 de Mayo son muchas, y gran parte de ellas se explica en el Primer plano de esta edición. Los sueldos, el pluriempleo, la falta de equipamiento, las agresiones y toda una serie de problemas estructurales que fueron tallando en los integrantes del área.
Estas notas les ponen números y cifras a esos conflictos, mensuran de manera bastante aproximada el nivel de tales problemas.
Puede que la protesta de aquel lunes haya sido provocada por las imputaciones, pero su raíz y sus huellas se hunden un par de décadas atrás, y explican mucho de lo que debería ocurrir de ahora en adelante.
La pandemia vino a desnudar las enormes desigualdades e inequidades que se sufren en todo el país, en muchos aspectos. El de la salud es uno de los más directos.
Igual que cuando hablamos de pobreza, de hábitat o de calidad de vida, ¿entenderemos tras esta pandemia todo lo que debe cambiar para que la aspiración deje de ser estirar los períodos malos, ya que los siguientes serán peores?

