La teoría del antojo
Según los médicos, sucede por una carencia nutricional: el organismo pasa a necesitar más nutrientes y el cuerpo reclama compensación aplicando unas intensas ganas de neutralizar esa escasez. Edgardo Litvinoff.
Según los médicos, sucede por una carencia nutricional: el organismo pasa a necesitar más nutrientes y el cuerpo reclama compensación aplicando unas intensas ganas de neutralizar esa escasez. Así funciona el antojo. Es poco probable que el senador K Aníbal Fernández haya estado embarazado el miércoles pasado, cuando afirmó: "Compro dólares porque se me antoja". Igual, nadie se atrevería a discutirle su motivación, justo a dos semanas de aprobarse la Ley de Identidad de Género, que difumina las clásicas fronteras entre los sexos. Si un hombre puede convertirse en mujer, ¿por qué no se podría democratizar la tenencia de antojos?Para otros especialistas, "en muchos casos los antojos responden a una necesidad inconsciente de llamar la atención de quienes nos rodean". Es una explicación razonable, aunque se invalida ante el resto de los dichos de Aníbal Fernández, que siempre buscan llamar la atención.De todas maneras, el legislador quizá aludía a la definición clásica de antojo, que según la Real Academia Española es un "deseo intenso, imprevisto y pasajero de una cosa". De que es intenso, no hay dudas. Lo de "imprevisto y pasajero" es más complejo, ya que se trata de un deseo intenso que en este país lleva unos... 40 años, crisis más, crisis menos.La segunda acepción del término en el diccionario es "juicio hecho de alguna cosa sin reflexión previa". Y acá sí está claro, en este caso, que se utilizó sin ningún tipo de reflexión, por más que expresara una verdad de esas que se creen profundamente, pero que uno trata de no decir porque sabe que quedará mal.Por último, el primer sinónimo que aparece para "antojo" es "capricho". Y sí, mucha gente compra dólares por capricho, porque tiene esa obstinación incomprensible de no querer que sus ahorros se evaporen. ¡Vendepatrias! No Aníbal; digo, el resto de los caprichosos... perdón, digo el resto de los obstinados... perdón... digo el-resto-de-la-gente-que-compra-dólares-con-distinta-motivación-y-argumentación-de-la-que-tienen-los-funcionarios-que-compran-pero-en-realidad-compraron-hace-mucho-porque-en-realidad-les-da-lo-mismo-porque-sus-dólares-no-son-fruto-de-la-especulación-sino-del-genuino-fruto-del-trabajo-honesto-y-popular-y-o-de-la-autorización-de-la Afip. Vencedores y vencidos. Otra explicación de la frase de Aníbal deriva de hechos históricos, ya que cuando Julio César tomaba un nuevo territorio, en el siglo I a.C., solía decir: "Es ley de guerra que los vencedores traten a los vencidos a su antojo". ¿Alguna duda? Alguien que supo captar como nadie el espíritu de esta época es el filósofo guatemalteco Edgar Ricardo Arjona Morales, cuando asegura: "Con tu historia y mis antojos, con tu llave y mis cerrojos; para bien o para mal, se terminó".De todos modos, Aníbal se arrepintió y aseguró que dijo todo eso porque se "calentó", un término que puede remitir a la "exaltación" o bien a la "excitación". No parece que el senador haya planteado sus dichos respecto de la segunda acepción del término, por más que mucha gente –Aníbal somos todos– tenga sensaciones similares cada vez que obtiene o compra dólares, en especial cuando deriva del-genuino-fruto-del-trabajo-honesto-y-popular-y-o-de-la-autorización-de-la Afip.

