Sobre los eclipses
Los hablantes nos valimos del término concreto "eclipse" para representar un hecho abstracto: "eclipsar". Agustina Boldrini.
El jueves se produjo el primer eclipse de Sol del año. La gran estrella quedó cubierta en un 95 por ciento por la Luna. Lamentablemente, la imagen del “anillo de fuego” no se pudo ver desde Argentina.
Dice Eduardo Galeano en su libro Bocas del tiempo que "cuando la luna apaga el sol, los indios kayapó disparan flechas de fuego hacia el cielo, para devolver al sol su luz perdida. Los barí suenan tambores, para que el sol regrese. Los aymaras lloran, y a gritos suplican al sol que no los abandone".
Con estas palabras, el uruguayo grafica lo que sucede en las culturas aborígenes de América latina cuando ocurre un eclipse solar, es decir, la interposición de la Luna entre el Sol y la Tierra.
El término "eclipse" deriva del latín eclipsis , cuyo origen es un vocablo griego ( ékleipsis ) que significa "desaparición". El uso del concepto referido a desaparición es el que tendría relación con el sentir de los aborígenes del relato. Sin embargo, el empleo más difundido hace referencia a una versión más moderada de aquel nombre raíz, ya que alude a un ocultamiento transitorio.
Motivación. En la creación de las palabras, existe lo que se conoce como la motivación lingüística. El profesor de la universidad de Glasgow (Escocia) Stephen Ullmann afirma que esto pasa cuando los hablantes podemos percibir que la forma de los términos no es azarosa, sino que tiene relación con algún sonido, con otro vocablo o con algún sentido figurado.
Cuando se designa algo con un nombre que ya pertenece a otra cosa, a partir de algún vínculo de similitud de forma, de color, de función, de uso, estamos ante lo que en semántica se conoce como una migración o transferencia de sentido.
Esto ha ocurrido con los términos "eclipse" y "eclipsar". Según el Gran diccionario etimológico de sinónimos, antónimos y parónimos , de Héctor Alfredo Calderón, en 1438, "eclipsar" provino de "eclipse". Ahora bien, saquemos del eclipse a este concepto.
Lo que sucedió en este caso fue que los hablantes nos hemos valido de una palabra con un significado concreto, como es "eclipse" ("ocultación transitoria total o parcial de un astro por interposición de otro cuerpo celeste", según el Diccionario académico ), para representar un hecho abstracto, como "eclipsar" (oscurecer, deslucir, tapar). Si tomamos en cuenta la transferencia de significados, resulta muy gráfico el sentido de esta palabra abstracta. Cuando un hecho eclipsa otro, lo que hace es opacarlo, deslucirlo, tal como ocurre con los astros.
Comprendido este término, aboguemos (que deriva de "abogado": defender, apoyar) por la frase de Mario Vargas Llosa: "La literatura eclipsa las fronteras erigidas por la ignorancia", y permitamos que el mundo de las letras desluzca (del latín, des-lux quitar el brillo o la luz) lo no conocido.

