Temas del día:

Un sistema estructurado a la vieja usanza

Los maestros de los países de la región trabajan más por la simple razón de que la mayoría de los niños asiste más horas a clase. Mariana Otero.

12 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
Un sistema estructurado a  la vieja usanza

Los maestros de los países de la región trabajan más por la simple razón de que la mayoría de los niños asiste más horas a clase. En la Argentina, pese a que la nueva Ley Nacional de Educación obliga a extender la jornada en el nivel primario, el proceso de ampliación va lento y falta mucho por hacer. Si observamos los estándares de calidad internacionales, tenemos pocos días y pocas horas de clase al año y el tiempo suele desaprovecharse entre una y otra actividad de manera notable. La Unesco recomienda mil horas anuales de clases para alcanzar un buen nivel. En el país, con suerte, se llega a las 720.Entonces, no es que los maestros argentinos y los uruguayos no quieran trabajar más (aunque habría que preguntarles si estarían dispuestos a hacerlo), sino que forman parte de un sistema estructurado a la vieja usanza. Doble escolaridad. Hoy, sólo el cinco por ciento de las escuelas argentinas tiene doble escolaridad, aunque el fenómeno crece en las grandes urbes. En la ciudad de Buenos Aires, el 30 por ciento de los colegios tiene jornada extendida (mañana y tarde) y en Córdoba, la cifra beneficia a casi el 25 por ciento de los establecimientos públicos primarios. En la provincia hay 450 escuelas con jornadas escolares de seis horas en el segundo ciclo, 320 incorporadas entre 2010 y lo que va de este año, y prometen incorporar 80 más en el segundo semestre. La nueva Ley de Educación Provincial establece plazos para la incorporación de 198 escuelas en los próximos cuatro años (a contar desde 2012), aunque para ello sería necesario construir 508 aulas.En los últimos cuatro años, la extensión de la jornada viene sumando maestros con más horas frente al aula (pese a que no siempre las extras son dictadas por los docentes de grado), pero la cifra no engrosa la estadística global porque la medida está lejos de ser universal.