Sin buenas tarifas, Córdoba no compite
Hay tanta variabilidad en los precios que concluir con un valor o incremento promedio se torna una misión imposible.
Hay tanta variabilidad en los precios que se ofrecen en los destinos turísticos nacionales que concluir con un valor o incremento promedio se torna una misión imposible. Semanas atrás, este diario repitió su relevamiento anual, comparando de un verano a otro las tarifas de alojamiento de 20 establecimientos de diferentes localidades serranas. El promedio arrojó un ajuste del 31,5 por ciento. Pero esa cifra no alcanza a reflejar la realidad, porque los aumentos van del 11 al 50 por ciento, según los casos. Con la gastronomía, puede observarse una situación análoga. Es otro costo a pagar por vivir en un país "inflacionado": se pierden hasta las referencias y nadie sabe cuál es el precio esperable. En turismo, donde el cliente compara cada vez más antes de decidir su destino, esa situación afecta y complica. Más aún en Córdoba, por ser preponderantemente elegida por las clases medias. Sin tarifas muy competitivas, las Sierras pierden espacio ante otros destinos. Ya no lo pierde un hotelero o el dueño de un bar, sino la economía de todos los cordobeses.Puede –y debe– discutirse y revisarse el impacto de los costos en la actividad. Pero para que sea sostenible el turismo en Córdoba, una pizza no puede valer más en Carlos Paz que en Punta del Este.

