Un siglo de buena música en Córdoba
Al principio, el Conservatorio funcionaba con 50 alumnos. Hoy ocupa un ala de la Ciudad de las Artes, con 1.600 estudiantes y 17 carreras.
Los sonidos se cuelan por los muros de la Ciudad de las Artes. "Naranjitas" y transeúntes se detienen a escuchar los ensayos de la orquesta integrada por alumnos, ex alumnos y docentes del Conservatorio Félix T. Garzón, que se prepara para el "concierto del año". Este domingo, a las 20.30, nada menos que 90 atriles y unos 80 coreutas, cuyas edades oscilan entre los 20 y los 70 años, ocuparán el escenario del Teatro Libertador. Serán los protagonistas del acto inaugural por los 100 años de una institución que les dio formación y oficio a miles de egresados. Casi la mitad de esta "Orquesta del Centenario" está compuesta por profesionales que tocan en la Sinfónica, cantan en coros, integran conjuntos clásicos o populares, o enseñan en secundarios o terciarios. Habrá "sorpresas". El director del Conservatorio, Oscar Gieco, y la batuta de la orquesta, Laura Cmet, no disimulan la alegría que les produce encontrarse en sus puestos, para los fastos de 2011. Lamentan "que las entradas ya estén prácticamente agotadas", y coinciden en agradecer al personal no docente y a los músicos. "Sobre todo a los mayores, que sacrificaron tiempo y obligaciones con tal de participar", recalca Cmet. Nombres consagrados, como los de Humberto Catania, Manfred Kraemer, Elvira Cevallos, el compositor y arreglador Víctor Scavuzzo y concertinos del cuerpo principal de la provincia, son parte del programa que se extenderá hasta octubre. Habrá conciertos semanales en el auditorio de Ciudad de las Artes, y del exterior caerá alguna "sorpresa". Muchos ex alumnos hicieron carrera fuera de Córdoba y el país. Haciendo historia. Los creadores del Conservatorio supieron avizorar el futuro que le esperaba al "cuarto arte". En la década de 1920 ó 1930, no superaba los 50 alumnos. Ahora tiene 1.600, 120 docentes y 17 carreras, además de Canto y Composición. El destino de los egresados es hacer o enseñar música, o ambas cosas. Un siglo atrás, tocar un instrumento distaba de tener la masividad que generó la radiodifusión y los medios audiovisuales. En enero de 1911, el entonces gobernador de Córdoba, Félix T. Garzón, promulgaba el decreto fundacional del Conservatorio Superior de Música que lleva su nombre. Según el acta respectiva, las damas de la sociedad le habían solicitado un espacio de esta naturaleza, "para no tener que viajar a Buenos Aires a aprender música". Por entonces, la habilidad ante un piano o un arpa, o tener una bella voz, era muy requerida en la mujer. Le permitían alternar socialmente y atraer miradas y aplausos. Aun así, el gobierno provincial intuyó y ensanchó el horizonte de fusas y corcheas: "Dado que la enseñanza especial de la música es inseparable de la cultura general, merece la atención y el esfuerzo del gobierno" (Resolución de creación del Conservatorio, enero de 1911). Festejo en mayo. Nadie sabe bien por qué el aniversario se conmemora el 22 de mayo. Lo más probable es que hayan querido hacerlo coincidir con el ciclo lectivo, y para que tocaran en las veladas del 25. Su primera sede fue una casona de calle 27 de abril. De allí pasó a la Cañada, entre Colón y Santa Rosa, entre los domicilios más conocidos. Luego se instaló en edificio del Panal, en la peatonal de Rivera Indarte. Los inconvenientes edilicios apresuraron el pase del Conservatorio y otras escuelas de artes y oficios, en el parque Sarmiento. Esto ocurrió durante la gestión de José Manuel de la Sota, quien "venía a cada rato por aquí, trayendo algún invitado y orgulloso de mostrar esta casa", confían los más veteranos. En cambio, dicen que la cartera educativa siempre se habría mantenido distante. "Es como si la enseñanza de la música en las escuelas no fuera tan importante", rezongan los docentes.

