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Sífilis, en medio de la pobreza y el olvido

Las Saladas es el pueblo donde viven la nena de 11 años y otras nueve personas, entre ellas menores de edad, contagiadas de la enfermedad venérea. Es un paraje aislado, casi sin acceso a la salud ni a la educación sexual. Denuncianun “pacto de silencio”.

19 de enero de 2014 a las 11:27 a. m.
María Laura Ferrero (Corresponsalía)
Sífilis, en medio de la pobreza y el olvido
Caserío. En el pueblo viven unas 140 personas. Muchas de ellas no alcanzan a entender qué está pasando (Pedro Castillo).

Las Saladas. El pequeño paraje es un pueblo olvidado e indiferente, ubicado en el noreste cordobés, a pocos kilómetros de la costa oeste de la Laguna Mar Chiquita. Se llama Las Saladas. Lo sacó del olvido el caso de una niña de 11 años infectada por sífilis y la confirmación del Ministerio de Salud de Córdoba de nueve casos más dentro de su entorno, así como la posibilidad de detectar otros más con la misma enfermedad.Esta situación puso en alerta a las autoridades sanitarias, la Justicia y a Policía para determinar las causas de este contagio. La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual. Al sufrirla una menor de edad que no puede consentir una relación sexual, implica la existencia de abuso.La noticia que hace unos días se conoció y causó conmoción en el país también provocó un cimbronazo en este pequeño pueblo de tan sólo 140 habitantes, quienes todavía se sienten indefensos y con escasos recursos para entender lo que les está sucediendo. Para llegar a este paraje hay que tomar la ruta provincial 17 hasta la localidad de La Puerta, y luego abordar un desvío al norte que conduce a un camino de tierra, que finalmente deposita en el interior del pueblo. A pesar del potencial económico de los campos de soja sembrados al costado, los casi 20 kilómetros de la polvorienta y ondulante vía de acceso son el primer indicador de la marginación y aislamiento de esta comunidad. "Acá quedamos lejos de todo. Si llueve no sale ni entra nadie del pueblo, porque el camino es intransitable. Antes venían algunos proveedores a traernos mercadería, pero ya no viene nadie por acá y nos tenemos que arreglar nosotros", comentó una vecina, dueña de un negocio, al ser consultada por La Voz del Interior.Al ingresar el panorama no cambia demasiado. A unos pocos metros se puede observar que el paraje está anclado en el tiempo, con su calles de tierra y antiguos edificios que demuestran lo lejos que quedaron de aquellos años dorados, cuando fueron cabecera del departamento Río Primero. "Nos quedamos perdidos en el tiempo. Somos un pueblo de viejos y jubilados. La juventud se va porque no hay trabajo", apuntó otra vecina.El pueblo se organiza con una plaza en el centro y a su alrededor el edificio de la comuna, destacamento policial, iglesia y la escuela primaria, único centro educativo de la localidad.

Hermetismo y miedo

Un gran hermetismo envuelve al pueblo y entre los vecinos hay miedo de opinar sobre los contagios de sífilis, que pasaron de ser un tema familiar a involucrar a toda la comunidad. Algunos se animan a hablar y son escasos los que entienden los riesgos de esta enfermedad. Las mujeres son las que más interesadas en saber y demuestran preocupación por sus hijos. “Acá siempre pasaron cosas y nadie se anima hablar. Lo lamento por la nena, pero con este caso se destapó una olla y es hora de que se investigue lo que pasa”, afirmó una mujer.

Otro vecino relató que hay miedo y un “pacto de silencio” que nadie quiere romper. “Muchos saben lo que está pasando, pero por miedo no van a decir una palabra”, indicó.

Esta semana, un grupo médico de la Provincia viajó hasta Las Saladas para tomar muestras de sangre y dar charlas sobre educación sexual. Muchos tomaron conciencia del problema cuando llegaron los profesionales y realizaron las muestras de sangre a los vecinos.

Alrededor de 77 de ellos aceptaron hacerse el laboratorio, el cual analizará infecciones con enfermedades de transmisión sexual. “En el pueblo viene un médico por semana y en el dispensario hay solamente una enfermera por la mañana. Imaginate que vinieron todos esos doctores para nosotros. Entonces una se da cuenta de que algo delicado está pasando”, afirmó otra mujer.

Las claves

Detección. El hecho se descubrió a fines del año pasado, cuando la niña visitó a una hermana mayor, quien detectó las lesiones y la llevó a la Unidad Judicial de la Mujer (Rondeau 58, ciudad de Córdoba). De allí fue al hospital Pediátrico. Allí detectaron la enfermedad y la internaron. Le dieron el alta el 8 de enero, estable y bajo tratamiento.

Análisis. Esta semana, un grupo médico de la Provincia viajó hasta Las Saladas para tomar muestras de sangre y dar charlas sobre educación sexual.

Equipo. Estuvo integrado por personal del área de Epidemiología y de los hospitales Rawson y Pediátrico. Uno de los objetivos es detectar el caso cero de sífilis, pero también se dieron charlas educativas y se repartieron preservativos.