Si tiene nombre, es porque existe
Son 11 letras que representan décadas de luchas feministas, siglos de inequidades y miles de vidas que se apagan todos los años en América latina. Son 11 letras –una palabra– que ponen de relieve el resultado más extremo de la violencia de género.
Son 11 letras que representan décadas de luchas feministas, siglos de inequidades y miles de vidas que se apagan todos los años en América latina. Son 11 letras –una palabra– que ponen de relieve el resultado más extremo de la violencia de género. Esas 11 letras, "feminicidio", serán incluidas por primera vez en la edición número 23 del Diccionario de la Real Academia Española, que saldrá en octubre de este año.El origen data de 1975, cuando la feminista Diana Russel introdujo la palabra "femicidio" ("femicide", en inglés) ante el Primer Tribunal Internacional de Crímenes contra las Mujeres. Una de las definiciones usadas por Russel es la de "asesinato misógino de mujeres realizado por hombres". Luego, la mejicana Marcela Lagarde incorporó el término "feminicidio", para agregar otras dimensiones a este tipo de asesinatos, que en su país tienen mayor magnitud, como el de la ausencia del Estado para prevenirlos, perseguirlos y sancionarlos. Además, el femicidio/feminicidio se aparta del término neutral "homicidio" y, en especial, del tan utilizado "crimen pasional", criticado porque la pasión, al ser inexplicable, opuesta a la razón y estar relacionada con el amor, parece justificar hasta la muerte. Pero más allá de las disquisiciones teóricas, lo cierto es que los términos femicidio o feminicidio lograron hacer visible que esos asesinatos no se limitan a casos aislados de violencias de un marido, novio, hermano o un ex hacia una mujer. Más bien, son resultado de un sistema estructural de violencia y opresión y, por lo tanto, hay que prevenirlos, perseguirlos y sancionarlos. Con la incorporación de la RAE, el femicidio/feminicidio ya ganó todos los espacios: del movimiento feminista a los escritos académicos; de la prensa a las leyes y la Justicia. Lo importante es que lo que tiene nombre, existe. Y no sólo en el diccionario.

