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"Si el sistema inmune fuera perfecto, no seríamos mortales"

Clelia Riera podría estar jubilada, pero mantiene una activa vida académica en la UNC y el Conicet en inmunología.

07 de mayo de 2011 a las 12:01 a. m.
"Si el sistema inmune fuera perfecto, no seríamos mortales"

Esta historia comienza con cinco minutos de coraje y un viaje a EE.UU. Clelia Riera ya podría estar jubilada, pero sigue trabajando como investigadora superior en el Conicet y profesora emérita de la Universidad Nacional de Córdoba, en el Centro de Investigaciones en Bioquímica Clínica e Inmunología (Cibici). "Nunca elegí a la inmunología. Pero me salvó la vida. Me gusta investigarla y, además, vivo de eso", dice. –¿Por qué se dedicó a esta disciplina? –Cuando me recibí estaba pensando qué hacer. El director del laboratorio nos llamó a los recién recibidos para avisarnos que el doctor Carlos Yantorno, el fundador de la Inmunología en Córdoba, tenía una vacante para que alguien fuera a investigar con él a Estados Unidos. Tuve cinco minutos de coraje para decir sí. Les pedí dinero a mis padres para el pasaje. De la charla también participa Virginia Rivero, investigadora discípula de Riera: "El 90 por ciento de los estudiantes queda fascinado con la inmunología. No se estudia de memoria. Hay que razonar, unir todo con todo. Además, tiene ejemplos de la vida cotidiana. Apasiona". –¿Cuándo se describió el sistema inmunológico como lo conocemos ahora? –En 1920 se conocía que había algo en el suero que nos defendía contra los microorganismos, esto se llamó inmunidad humoral, vinculada a los anticuerpos. A mediados del siglo 20 comenzó a verse la importancia de los glóbulos blancos (linfocitos). Eso fundó otro capítulo, la inmunidad celular. Actualmente, una línea de investigación es el estudio de las células presentadoras de antígenos, sustancias que desencadenan la respuesta inmunitaria y que pueden ser partes de un microorganismo pero también células de otro ser humano. El pasado. Pero hay historias más viejas. En 1700 se descubrió que si a una persona se le inoculaba la pústula de una vaca con viruela, el ser humano no adquiría la enfermedad. Fue el origen de las vacunas y de su nombre. De esos inicios empíricos se llegó a una actualidad marcada por la inmunología molecular que está ayudando a crear tratamientos más efectivos y racionales. –¿Cuáles son los desafíos de la inmunología a futuro? –Quizá el más importante sea lograr una vacuna general para todos los tipos de cáncer. Y también para infecciones parasitarias que son tan comunes pero no tienen vacunas. Para los virus hay varias, pero no para parásitos como el mal de Chagas y la malaria. Hay mucha gente investigando. En algunos virus fue más fácil encontrar cuál es el antígeno que va a originar la enfermedad, en los parásitos es más difícil. Por eso, hoy por hoy, la mejor cura para el mal de Chagas es erradicar la pobreza.En tanto, Riera señala que el cáncer también es complejo. "La pregunta es por qué no se genera una respuesta inmune contra las células cancerosas para que no crezcan. Ocurre que ellas tienen mecanismos para frenar el sistema inmune. Se están estudiando estos mecanismos y ya hay algunas vacunas contra tipos de cáncer en fase experimental que parecen funcionar", cuenta. –¿Cómo el cáncer controla el sistema inmune? –Una pieza clave son los glóbulos blancos reguladores de la respuesta inmune. Las células cancerosas se las ingenian para activar más de la cuenta a estos linfocitos, lo cual permite que el tumor avance.Riera agrega: "Además, una célula cancerosa es una célula propia que se ha transformado y funciona de manera alocada. Tiene antígenos a los que el sistema inmune no responde porque los ve como células propias". –¿Qué le falta al sistema inmunitario humano para que sea perfecto? –Es la pregunta del millón. Es el sistema más avanzado. Mientras más primitivo es un ser vivo, menos barreras inmunitarias tiene. Nuestro sistema se ha ido adaptando a los cambios. Si el sistema inmune fuera perfecto, no seríamos seres mortales. –¿Qué debe saber la gente común sobre inmunología? –Que la vacunación es fundamental. –¿Contra qué mal social le gustaría que exista una vacuna? –Me gustaría que las personas seamos inmunes contra las cosas que atentan a tener una calidad de vida digna. Ése debería ser el objetivo de un país. –Ya está jubilada, ¿por qué sigue investigando y no hace "vida de jubilada"? –¿Qué otra cosa que me guste más puedo hacer que no sea venir a la universidad? El futuro. De pronto llega para saludar Magdalena Canali, joven becaria del Cibici. Es su último día en Córdoba. Se va a Francia por cuatro años a seguir investigando. Emocionada, cuenta: "No lloro porque me vaya allá, sino por todo lo que dejo acá. Me voy para volver y traer cosas nuevas". Otros cinco minutos de coraje y un nuevo viaje. Una nueva historia.