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El sexo, esa eterna piedra del escándalo

Hasta la semana pasada, muy pocos sabían de la existencia de Dominique Strauss-Khan. El caso del director del FMI se suma a los escándalos sexuales que caracterizan esta era. Rosa Bertino.

21 de mayo de 2011 a las 12:01 a. m.
Rosa Bertino (Especial)
El sexo, esa eterna piedra del escándalo

Hasta la semana pasada, muy pocos sabían de la existencia del francés Dominique Strauss-Kahn, aun cuando se trataba del director gerente del Fondo Monetario Internacional y un serio contrincante presidencial para Nicolas Sarkozy. Ahora le sacan el cuero hasta en la panadería. En Internet lo presentan como "economista galo, de origen judío". ¿Cuándo empezó esta singularización? ¿En lo sucesivo figurará como "economista galo, de origen judío y preso en Estados Unidos por intento de violación a mucama guineana"? No es la primera vez que algo huele raro en estos casos. Aun así, el de Strauss-Kahn se suma a los escándalos sexuales que caracterizan al año y a la era en curso. Bien mirada, esta época es apasionante. El que diga que se aburre, miente o está con respirador. Muchos ideales se han hecho realidad, pero a costa de desnudar la fragilidad de la condición humana. Escarmiento. "Hacen bien las mujeres al rechazar las normas de vida que rigen en el mundo, porque las han hecho los hombres, sin contar con ellas… Nuestro entendimiento nunca dejará de ser tempestuoso, tumultuoso". Este pensamiento tiene casi 500 años y proviene de otro francés, Michel de Montaigne. Siglos después, a costa de gran esfuerzo y sin poder salvar enormes disparidades, el feminismo occidental y cristiano hizo tronar el escarmiento, por así decirlo. En 1992, Mike Tyson marcó un hito, al ir preso por la violación de Desiree Wa-shington, bellísima veinteañera de su misma raza. Aunque era un boxeador sumamente popular y aseguró que la relación había sido consentida, el tribunal le creyó a la mujer. A la "cama". Desde entonces, las "razones de género" han recrudecido aún más en el hemisferio norte. Un "intento de violación" bastó para que Strauss-Kahn, un sexagenario probablemente mal acostumbrado, terminara entre rejas e incomunicado. El fundador de Wikileaks, Julian Assange, continúa semi prófugo porque, para la ley sueca, el varón que se niega a usar condón puede ser enjuiciado. Ésa fue otra "cama". ¿Quién tiene el poder, ahora?, se preguntarán Tiger Woods y Arnold Schwarzenegger, cuyas posiciones no impidieron que los echen de casa por infieles. Con gastos a pagar. Sin embargo, esta cuestión sigue teniendo un sesgo cultural y clasista. Silvio Berlusconi acumula denuncias carnales, pero lo salva la "idiosincrasia" latina. Y millones de mujeres, pobres y de cualquier color, seguirán sometidas a la ley del deseo del más fuerte.