Sergio Carreras presenta el libro "Los niños de hielo"
El evento se realiza hoy en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNC.
El periodista Sergio Carreras presenta hoy “Los niños de hielo” (Editorial Raíz de Dos), tercer libro de su autoría, en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Córdoba (Vélez Sársfield esquina Duarte Quirós).
En la presentación, Carreras está acompañado por el periodista Lalo Freyre y por Alfonsina, la cantante de Mina Clavero que interpretará la canción que ayudó a sacar a la luz la historia que cuenta el libro.
La historia. El miércoles 24 de septiembre de 1986, el país se fue enterando de que el día anterior cuatro pequeños alumnos del Liqueno se perdieron en las montañas cordobesas. Fue una de las búsquedas más desesperadas que haya tenido lugar en la Argentina.
Los niños, que no se habían perdido como se decía, sino que habían tomado la decisión de escaparse de la escuela, tenían a sus familias abajo, en el valle de Traslasierra: Mario Oliva, de 9 años, de Villa de las Rosas; Luis Peralta, de 11 años, de Villa Dolores: Cristian Rodríguez, de 11 años, de Santa Rosa del Conlara (San Luis) y Claudio Gil, de 9 años, de San Pedro.
Nadie se animaba a arriesgar un motivo del presunto extravío de los chicos. Nadie los había vuelto a ver, nadie los cruzó en alguna senda de la montaña, nadie sabía hacia dónde habían dirigido sus pasos. Cuando dejaron el colegio en la tarde del martes, un hermoso sol abrillantaba la pampa de piedra. Pero luego llegó la neblina, más tarde la lluvia y finalmente la nieve. Esa primera noche de la fuga, hizo 15 grados bajo cero.
El Liqueno, aunque colegio, en aquella época funcionaba más como un reformatorio, casi como un orfanato al que iban a parar niños de conducta difícil y los hijos que las familias más pobres del valle no podían o no querían criar. Una advertencia común de las madres transerranas para los hijos traviesos era: “Portate bien, o te voy a mandar al Liqueno”. El establecimiento era un cuco que aguardaba en las alturas.
Sin juicio ni castigo. Luego de la conmoción nacional que provocaron las muertes, el caso pasó al olvido con rapidez. No hubo acusaciones públicas, ni procesos judiciales, ni reclamos. Eran cuatro niños abandonados, de familias pobres de un valle pobre, que murieron por "una desgracia", por "un accidente" (ver Los niños de hielo, en Suplemento Temas, 13/05/2012).

