Señor recolector, no falte, por favor
Parafraseando a Borges, no sólo la muerte nos mejora. También la memoria. Rosa Bertino.
Los fines de semana suelen ser "tranquis". Los lunes, el ruido y la bronca vuelven a la carga. Uno se despierta al son de bocinazos y sirenas; levanta las persianas tratando de conservar el fresco nocturno; se prepara para enfrentar la rutina; abre la puerta para recoger el diario, sacar el perro o saber cómo vestirse… y ¿con qué se encuentra? Con que no pasó el basurero. Otra vez. Se saltean por lo menos un domingo al mes. A los feriados largos, los muchachos suelen tomárselos íntegros y hay que andar al acecho de la camionetita de Crese (las dos últimas letras corresponden a Sociedad del Estado). Es un gusto ver la cara del "inspector" cuando se le aproxima un piquete de gordas en jogging y zapatillas (el batón y la chancleta pasaron de moda). "Cómo no doñita, ya mismo le mando el camión…", le asegura a la que lleva la voz cantante. Y lo manda. Episodios como el de marras, totalmente verídico, ocurren una vez en la vida. Hay más posibilidades de avistar el cometa Halley que de encontrar a quién quejarse por un servicio no brindado. Y que la satisfacción sea inmediata. Ayer, barrios enteros de la zona sur volvieron a ofrecer un espectáculo "cresiente". Hace calor y muchos vecinos se instalan en espacios verdes o clubes barriales, con la consiguiente generación de basura. Las lomiterías y verdulerías están bastante ordenadas, ¡porque la Municipalidad les puede meter una clausura preventiva! Lástima que falla la fase final; esto es, la recolección de bolsas y el vaciado de contenedores públicos. Asado y después. En esa línea, tal como se viene diciendo desde hace rato, la ciudadanía cordobesa parece más afligida por saber quién será y qué hará el próximo intendente o intendenta que por el próximo gobernador, presidente o presidenta. La preocupación aflora en la larga mesa dominical. Dado la coyuntura, ya no se atraganta ninguna morcilla. "Yo no sé qué vamos a hacer si (Ramón) Mestre o la (Olga) Riutort ganan las elecciones… Ninguno va a poder hacer nada", profetizó una empleada jerárquica del Paseo Sobremonte. Silencio de cuchillos y tenedores. Según la mujercita, que recorrió todo el escalafón y hoy tiene un empleo "más seguro y en mejores condiciones que si ejerciera mi profesión de manera liberal", los propios municipales "añoran" dirigencias como la de Ramón Mestre o Rubén Martí. Al parecer, uno y otro estaban en su puesto de mando a las 7 de la mañana, atosigando por teléfono o recorriendo pasillos. Tenían "presencia", "gestión", "equipo". En Compras, se abrían varios sobres por semana, por licitaciones. Hoy se abre alguno por mes. Es más, según la misma fuente, Córdoba estaría a punto de perder el subterráneo, "más por discordias políticas que por cuestiones técnicas sustentables". Parafraseando a Borges, no sólo la muerte nos mejora. También la memoria.

