Reconocimiento. Del semillero de Córdoba al podio mundial: la hazaña de los Niños Cantores en Francia
La agrupación del Iseam Domingo Zípoli se alzó con los máximos galardones en el prestigioso Concurso Internacional de Coros en Provenza. En una competencia de altísimo nivel, 21 estudiantes de entre 12 y 15 años vencieron a potencias mundiales. Los detalles.
Hay momentos en los que la música deja de ser sólo sonido para convertirse en una bandera. Eso es lo que sintieron los vecinos de Saint-Raphaël, en el sudeste de Francia, en Europa, cuando las voces de un puñado de chicos y chicas de Córdoba, Argentina, inundaron el aire del Mediterráneo.
El Coro de Niños Cantores de Córdoba, dependiente del Instituto Superior de Educación Artístico Musical (Iseam) Domingo Zipoli, no sólo fue a participar de la cuarta edición del Concurso Internacional de Coros en Provenza, fue a demostrar que la educación pública artística de nuestra provincia está al más alto nivel mundial.
Entre el 4 y el 7 de julio, la delegación cordobesa se midió cara a cara con agrupaciones de cinco continentes en uno de los encuentros corales más exigentes de Europa. Los resultados parecen sacados de un guion cinematográfico: primer puesto en la categoría "Children’s Choirs 2" (Coros Infantiles) con 89,67 puntos, superando a potencias como China, Ucrania, Polonia y la propia Francia. Pero no terminó ahí. También se quedaron con el primer puesto en "Trad/Folk" (Música Tradicional y Folklórica), llevando el ADN argentino y latinoamericano a lo más alto del podio internacional.
El triunfo de los “pequeños gigantes”
La travesía tuvo un condimento épico que sólo se entiende al ver las asimetrías. Mientras otros países presentaban elencos de 40, 60 o hasta 80 personas, Córdoba desembarcó con una delegación compacta pero poderosa.
“He vivido situaciones extremadamente emocionantes, porque verlos cantar y competir ante elencos que la mayoría tenían más de 35, 40, 60 personas en escena, y ellos, siendo tan sólo 21, han logrado unos premios espectaculares”, describe a La Voz la licenciada Karina Rubio, fonoaudióloga y directora de la institución, quien acompaña al grupo en esta gira europea.

Con una mezcla de cansancio y una alegría que se le nota en el tono de voz, Rubio agrega: “Se me llena la cara de sonrisas, porque la verdad es que los he visto en sus pequeños cuerpitos y tamaños subirse al escenario y cantar de una manera profesional, majestuosa”.
Los protagonistas son estudiantes de 1º, 2º y 3º año del secundario. Chicos de entre 12 y 15 años que, bajo la dirección del maestro Santiago Serna –distinguido además como Mejor Director del Concurso–, demostraron una madurez interpretativa que dejó boquiabiertos a los seis especialistas internacionales del jurado.
Un semillero con 65 años de historia
El éxito en Francia no es casualidad. Es el fruto de una escuela que es orgullo provincial: el Iseam Domingo Zípoli, una institución pública que cumple 65 años formando músicos integrales. Aunque la escuela cuenta con elencos de 50 estudiantes, por una cuestión de logística y costos, sólo 21 pudieron realizar este viaje educativo y competitivo.
“Este año, el director Santiago Serna propone a la escuela hacer este viaje educativo.” Desde el año pasado empezaron ellos a visualizar esta posibilidad de hacer una gira europea 2026, pero con el plus de no solamente hacer conciertos, sino de participar de un concurso de un altísimo nivel competitivo”, explica Rubio.
La directora, que asumió el cargo hace apenas dos meses pero es docente de la casa desde 2007, resalta la mística de la comunidad:
“No soy ‘zipoliana’ porque no cursé ahí, pero siento un orgullo tremendo que me llena de satisfacción de saber que cuando hay amor, pasión y equipo de trabajo, todo es posible”, reflexiona.
La música como pasaporte al mundo
Además de los primeros puestos, el coro obtuvo la Medalla de Plata del Grand Prix, uno de los máximos reconocimientos a la excelencia artística de todo el certamen. En la categoría de “Música Sacra”, los cordobeses se ubicaron en una meritoria sexta posición entre 10 grupos de elite mundial.
Detrás de las medallas y los diplomas, hay un esfuerzo silencioso de las familias y los docentes. “Esto fue posible gracias a la colaboración de las familias que creyeron que podía ser posible y se embarcaron en esto”, reconoce Rubio, destacando también el rol pedagógico de la pianista Jesica Cuassolo.

La aventura europea para estos 21 embajadores de la cultura cordobesa aún no termina. Tras dejar su huella en Provenza, el itinerario marca nuevas escalas en Girona y Madrid, donde seguirán mostrando por qué el “Zípoli” es un referente indiscutido de la educación pública argentina.

