El seleccionado argentino de ciencia también tiene estrellas
Como un plantel de fútbol mundialista, también son 23. Cada científico recibió el subsidio nacional más alto: un millón de pesos. Cuatro cordobeses están en la lista.
¿Quién es el Messi de la ciencia argentina? En la entrega de los Martín Fierro, Adrián Paenza, el "Macaya Márquez" de la divulgación científica, aseguró que es Alberto Kornblihtt. Este investigador del Conicet trabaja en Biología Molecular y Genética, en los mecanismos que hacen que cada uno de los genes humanos sean capaces de producir más de una proteína. Kornblihtt integra una lista de 23 investigadores que recibieron los subsidios Bicentenario por más de un millón de pesos cada uno que otorgó la Agencia Nacional de Promoción Científica.Es la ayuda económica a científicos más alta que ha dado la Nación en los últimos años. Sólo fueron acreedores líderes de grupo consolidados internacionalmente. Cuando ellos tocan la pelota, la comunidad científica mundial disfruta verlos jugar en sus laboratorios. ¿Quiénes están en la lista de 23 convocados? Los cordobeses. Hay cuatro cordobeses. Tres juegan en la "liga" local (universidades cordobesas) y uno emigró a Buenos Aires, Gabriel Rabinovich. Descubrió por qué el sistema inmune no actúa frente a un tumor. En medicina, este hallazgo abre un blanco terapéutico para vacunas. Alfredo Cáceres trabaja para el Conicet en el Instituto Martín y Mercedes Ferreyra. Estudia cómo se forma el cerebro, en especial, las neuronas. Horacio Pastawski, bautizado por la prensa especializada como el "maquinista del tiempo", trabaja en la Facultad de Matemática, Astronomía y Física (Famaf) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y el Conicet. Es especialista en mecánica cuántica. En su laboratorio, logró la reversión temporal a escala microscópica. Hugo Luján (Conicet y Universidad Católica de Córdoba) describió el mecanismo que utilizan el parásito Giardia lamblia para evadir el sistema inmunitario. El germen provoca problemas gastrointestinales a millones de personas. Luján avanza a paso firme para lograr una vacuna. Apellido pesado. Entre el resto de los convocados, uno carga con el peso de su apellido. Se trata de Carlos Balseiro, hijo del legendario José Balseiro, el cordobés pionero en física nuclear. El hijo se dedica a la nanotecnología. Equipo mixto. En la selección hay tres mujeres. Ana Elgoyhen, bióloga molecular de la Universidad de Buenos Aires (UBA); Elena Otegui, agrónoma de la UBA, estudia la genética del maíz; y la bióloga Eugenia Farías (Conicet Tucumán) estudia los microorganismos del altiplano. Por disciplina, la lista se completa con: Neurociencias. Eduardo Arzt y Bernardo Mindlin (UBA) y Alejandro Schinder (Instituto Leloir). Medicina. Juan Poderoso y Jorge Medina (UBA). Biotecnología. Diego de Mendoza (Universidad de Rosario). Física cuántica. Juan Pablo Paz (UBA). Nanotecnología. Roberto Salvarezza (Universidad Nacional de la Plata), Roberto Williams (Universidad Nacional de Mar del Plata) y Pedro Julián (Universidad Nacional del Sur). Química orgánica. Gerardo Burton (UBA). Ecología. Guillermo Goldstein (Universidad de la Patagonia). Bioquímica y biología molecular. Mario Aguilar (UNLP) y Carlos Pirola (UBA). Claro que ésta es la selección "local". Como en el fútbol, Argentina tiene fama de exportar valores. Las superestrellas argentinas en el exterior son Juan Maldacena (teoría de las cuerdas), Juan Cibelli (células madre), Matías Zaldarriaga (cosmología), Félix Mirabel (agujeros negros), Jorge Rocca (láser) y Pablo de León (diseño de trajes espaciales). Fuera de la lista. ¿Pero estos jugadores practican la ciencia que le gusta a la gente, esto es, la que necesita el país? Algunos valores de la investigación nacional quedaron afuera. Martín Isturiz (Conicet), un contestatario de la actual política científica que está llevando a cabo el país. ¿Como a Batista, la ciencia argentina tiene un Tevez? Otros más están afuera. Entre ellos, Sandra Díaz, bióloga cordobesa, Premio Nobel de la Paz y miembro de la Academia de Ciencias de EE.UU. Ni hablar de las ciencias sociales. Y cientos más. Como en el fútbol, también hay polémica. Lástima que no se discuta en los bares.

