Ya hay nuevas herramientas de diagnóstico
Las últimas investigaciones indican que la enfermedad puede comenzar décadas antes de la presentación de los primeros síntomas.
Teresa G. es una persona de más de 70 años que, según estudios neurológicos y los síntomas registrados por su médico, tiene una demencia temprana que probablemente esté originada por la enfermedad de Alzheimer. Ella recuerda cómo era su hogar en Italia antes de emigrar hacia Argentina, pero no logra recordar qué hizo ayer o hace apenas unos instantes. También puede leer la hora en un reloj, pero no consigue dibujar correctamente un reloj en un papel en blanco, ni colocar las agujas en un horario determinado. Tampoco puede copiar figuras geométricas.
Todas estas conductas fueron grabadas en un video que su médico, Fernando Taragano, psiquiatra y profesor de la Escuela de Medicina del Instituto Universitario Cemic de Buenos Aires, registró para colocar en su blog y dar a conocer cuáles son los síntomas del Alzheimer.
Esta enfermedad es una condición progresiva y degenerativa que afecta al cerebro, causando trastornos de memoria, pensamiento y conducta.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que afecta a unos 18 millones de seres humanos, y según datos de la Sociedad Internacional de Alzheimer, se espera que para 2025 la cifra aumente a 34 millones. Esto se debe a que el principal factor de riesgo de desarrollo de la enfermedad es la edad y, por lo tanto, el aumento en la expectativa de vida explica el incremento de afectados.
"Es más común de lo que se piensa. Debido a que un 70 por ciento de los pacientes viven en su casa, el impacto de la enfermedad se extiende a millones de familiares, amigos y cuidadores", explica Janus Kremer, director del Instituto Kremer de Neuropsiquiatría y Medicina Avanzada de Córdoba.
Los criterios que hoy se utilizan para diagnosticar la enfermedad, establecidos por la Alzheimer\'s Association, datan de 1984 e indican que para confirmar la enfermedad es necesario que el paciente presente un deterioro franco de la memoria y tenga afectadas otras áreas de la función cognitiva.
Pero hace poco hincapié en los cambios de conducta y casi no pone atención en los marcadores biológicos y genéticos hoy disponibles. De esta manera, los médicos dan con la patología cuando el proceso de muerte neuronal está demasiado avanzado.
Por esa razón, la comunidad médica y científica comenzó a poner atención en el diagnóstico temprano y en los estudios metabólicos del cerebro, a los efectos de poder establecer un diagnóstico lo antes posible.
El resultado: la Alzheimers Association y el National Institute on Aging de los Estados Unidos acaban de presentar, en la Conferencia Internacional de la Enfermedad de Alzheimer 2010, los documentos de tres grupos de trabajo que contienen las recomendaciones que formarán la base de los nuevos criterios de diagnóstico. Se trata de la primera actualización en 25 años.
En forma conjunta, Kremer en Córdoba y Taragano en Buenos Aires, participaron del desarrollo de estas nuevas herramientas.
Buscar más atrás. Con los estudios mencionados, los especialistas descubrieron que los daños del cerebro del paciente con Alzheimer son acumulativos a través de los años, y que puede pasar mucho tiempo hasta que las manifestaciones clínicas se hagan obvias.
También lograron establecer que hay un grupo pequeño de personas que tiene alteraciones cerebrales típicas de Alzheimer pero nunca desarrollaron el deterioro intelectual ni conductual típico de la enfermedad.
En el mismo sentido, descubrieron algunos genes predictivos de muy temprano comienzo que conducirán a una alteración del metabolismo de una sustancia llamada beta amiloide, puntapié inicial de la catástrofe neuronal consecuente.
Y, por último, definieron biomarcadores con su consiguiente desarrollo tecnológico.
"Esto les permitirá a los no especialistas sospechar trastornos afectivos y/o conductuales en los estadios iniciales de la demencia. Así, la evaluación cognitiva, las neuroimágenes y los estudios metabólicos son las herramientas que nos permitirán a los especialistas realizar antes y mejor el diagnóstico", explica Taragano.
"Estos nuevos criterios permiten determinar estadios preclínicos de la enfermedad, es como poder ver por debajo del iceberg", agrega Kremer.
Con un diagnóstico temprano, los médicos pueden indicar tratamientos que alivien algunos síntomas y ayudar al paciente a mantener un nivel de funcionamiento por un tiempo más largo. Además, las familias tendrán la posibilidad de discutir y planear la atención, transporte y opciones de vivienda, así como los servicios de cuidado y apoyo.

