Qué hacer cuando un niño pierde un diente por un traumatismo
El 33 por ciento de los chicos en edad escolar sufre algún golpe o fractura que puede tener consecuencias funcionales y estéticas.
Los golpes en los dientes son un problema muy frecuente en los chicos y la posibilidad de solucionar fracturas o la pérdida de piezas dentarias depende de las maniobras que se realicen en el lugar, así como de la rápida consulta al odontólogo.
En la escuela suelen producirse muchos de estos traumatismos, por los juegos y la actividad física de los chicos.
"Se estima que uno de cada tres niños sufrirá un trauma dental antes de terminar la escuela secundaria", informa Paola Lammartyn, doctora en odontología y endodoncista.
En tanto, entre los 11 y 15 años se da la mayor cantidad de traumatismos en dientes definitivos. Por su parte, los varones van a la cabeza de los impactos por los juegos que realizan: se golpean 2,4 veces más que las chicas.
Además, alrededor del 30 por ciento vuelve a golpearse en los tres años siguientes y, por su ubicación en la boca, "los dientes más afectados son los incisivos centrales superiores", agrega la especialista.
Justamente, el 98 por ciento de los traumatismos se produce en los dientes anteriores y más visibles, lo que trae problemas estéticos, y por supuesto, de salud y funcionales. Y es que la falta de un diente no sólo implica que se vea un hueco, sino que la masticación se realice sin las piezas necesarias y que no se pronuncien bien las palabras.
Por otra parte, en adolescentes y adultos los traumatismos se incrementan por violencia y accidentes de tránsito.
No tocar la raíz. Cuando un diente se sale de la boca por una caída o golpe, hay que buscarlo de inmediato y levantarlo por la corona (parte visible) sin tocar la raíz.
"Se debe lavar suavemente con leche o solución fisiológica y tratar de ponerlo de nuevo en su lugar, aunque no quede bien colocado", explica Lammartyn, docente de cursos de posgrado en Endodoncia en Fundación Creo y el Círculo Odontológico de Córdoba.
Pero puede ocurrir que no sea fácil realizar esta maniobra de reubicación y en ese caso se puede conservar el diente en leche o solución fisiológica, sin dejar que se seque hasta llegar al odontólogo.
Lo interesante es que los dientes poseen capacidad de curación si no se contaminan y el tratamiento es el indicado.
"Si el diente es joven (o sea si no está completamente formada su raíz), puede llegar a mantener su pulpa vital, si el odontólogo logra ponerlo en condiciones para que se produzca la revascularización y continúe formándose la raíz", detalla la endodoncista.
En caso de expulsión de dientes de leche, "no hay que intentar colocarlos, ya que pueden dañar al germen del permanente", advierte Lammartyn.
A su vez, cuando se fractura un diente, "se deben recoger los fragmentos, y mantenerlos en condiciones de higiene, preferentemente hidratados en los medios líquidos descriptos, hasta el momento de la consulta".
Además, si la fractura deja al descubierto la pulpa dentaria (la parte blanda, conocida como "el nervio"), pero se la protege en forma adecuada, "en algunos casos no será necesario realizar el tratamiento de conducto", acota la especialista.
"Actualmente, existen técnicas y materiales de última generación que permiten la reconstrucción del diente traumatizado utilizando los fragmentos fracturados, con excelentes resultados estéticos", asegura Lammartyn.
Consultar y controlar. Todos los traumatismos, aun los que aparentemente no tienen consecuencias ni síntomas, deben ser tratados por el odontólogo, ya que un simple golpe puede producir cambios de coloración o afectar los tejidos que lo sostienen. Estas complicaciones pueden ser evitadas con diagnóstico y tratamiento temprano.
Si bien el 90 por ciento de los traumatismos son golpes o fracturas no complicadas, "se debe concurrir al odontólogo", remarca la endodoncista.
Una cuestión que llama la atención es que sólo el 13 por ciento de los pacientes se realiza los controles necesarios.
La cifra indica la escasa continuidad en el tratamiento, incluso cuando se trata de evitar problemas funcionales y estéticos.

