Ni una sola pitada más
caer en la tentación de dar una pitada vuelve a "activar" la acción adictiva de la nicotina a nivel cerebral.
Cuando se dejó de fumar, caer en la tentación de dar una pitada vuelve a "activar" la acción adictiva de la nicotina a nivel cerebral.
Cerca del 40 por ciento de las personas que dejaron de fumar, lo mantienen al año. Las recaídas ocurren, en general, e, "como un desliz, \'con una simple pitada\'", apunta la médica Cecilia Cottonaro, del Programa Provincial anti tabaco.
Pero para ser ex fumador, no cabe ni probar ni fumar menos, porque los receptores del placer que provoca la nicotina tienen memoria. "Al dar una pitada, esos receptores vuelven a activarse y reclaman más y más nicotina", explica la neumonóloga Luhning. De todos modos, las recaídas son una parte del proceso de abandono definitivo.
La acción adictiva de la nicotina se genera en las partes primitivas del cerebro, donde se encuentran unos receptores que están ocupados por el neurotransmisor acetilcolina. "La nicotina tiene la capacidad de competir con la acetilcolina y \'apropiarse\' de esos receptores", detalla Luhning.

