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Cuando se pierde el pelo de golpe

Con diagnóstico precoz, es posible la recuperación. En muchos casos, su desaparición se vincula a episodios de estrés.

01 de diciembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Josefina Edelstein (Especial)
Cuando se pierde el pelo de golpe

Silvana Benedetti (46) cuenta que cuando tenía 14 años tuvo la primera manifestación de alopecia areata, por la cual perdió placas de pelo en distintas zonas del cuerpo. Se realizó tratamientos dermatológicos, pero el problema se repitió cada dos o tres años. Mientras tanto, la pérdida de cabello se fue agudizando y a los 25 años la piel de todo su cuerpo quedó sin un solo vestigio de vello. Padecía entonces de alopecia universal. Sin embargo, en la actualidad está recuperada. Similar situación atraviesa Tomás, el hijo de Ana Inés Biglia, coordinadora del grupo de autoayuda en la Argentina para personas con alopecia areata y sus familiares."Mi hijo comenzó a perder cabello a los 12 años y en menos de un año lo perdió todo. Hoy tiene 22, continúa con alopecia universal, pero lleva una vida plena", dice Biglia.La alopecia areata comienza con pérdida repentina del cabello en forma de placas redondas u ovales. "Habitualmente, la primera placa de pelada suele ocurrir en el cuero cabelludo, pero puede presentarse en cejas, pestañas, zona de la barba, pubis, etcétera, como primera manifestación de enfermedad", describe María Elsa Giovo, médica pediatra y dermatóloga de la División de Dermatología del Hospital de Niños y del Hospital Materno-Neonatal.Se sospecha que se trata de una enfermedad autoinmune, aunque todavía no se conoce a ciencia cierta su causa. Además, diversas circunstancias de tensión e, incluso, el estrés postraumático pueden funcionar como "gatillo" de la enfermedad."Muchos de nuestros pacientes relatan su primer episodio vinculado a una situación de estrés, aunque a la fecha no existe evidencia científica", afirma la especialista."Pero en la práctica diaria del consultorio –explica Giovo– los dermatólogos tenemos en cuenta los disparadores emocionales y habitualmente derivamos a nuestros pacientes a la consulta con el psicólogo"."Pero no se trata de una alopecia nerviosa y no debe ser llamada de esa manera", advierte Biglia. Altibajos. La alopecia areata se puede presentar a cualquier edad, incluso en niños de pocos meses, "pero cerca de la mitad de los pacientes reportan su primer episodio de enfermedad entre los 15 y 20 años", informa Giovo. Algunas personas pueden sufrir formas severas, cuya consecuencia es la alopecia universal en que se pierde el pelo de todo el cuerpo. La razón de este cuadro "sigue sin explicación hasta la fecha", dice la dermatóloga. Suele asociarse a otras enfermedades autoinmunes como tiroiditis, diabetes, enfermedad inflamatoria intestinal, anemia perniciosa, entre otras. "También se encuentra vinculada al Síndrome de Down", precisa Giovo.Por su parte, desde su experiencia como paciente, Benedetti brinda otra pista relacionada con el sistema inmunológico y asegura que "todos los alopécicos son alérgicos".En tanto Biglia, al tanto de la realidad de muchos pacientes del grupo de autoayuda, indica que la alopecia areata y la universal "son enfermedades fluctuantes y, a veces, los pacientes se recuperan".La posibilidad de recuperar el pelo se incrementa siempre que se haga una consulta precoz ante el primer síntoma, lo que posibilita un diagnóstico y tratamiento tempranos. "Es importante saber que el tratamiento controla la enfermedad, pero no previene futuras placas de pelada; incluso un 30 por ciento de los pacientes repetirá episodios de alopecia areata", advierte la dermatóloga. Cómo se trata. Existe una amplia variedad terapéutica y la indicación depende del cuadro de cada paciente. Para la alopecia areata –que implica una pérdida de cabello de hasta el 50 por ciento– se suele utilizar inyecciones de cortisona, cremas o ungüentos de antralina (un derivado del alquitrán) y minoxidil tópico, dos veces al día.Pero cuando la ausencia de pelo supera el 50 por ciento y, por lo tanto, la alopecia es extensa, habitualmente se administra cortisona. Y, además, se suele provocar una dermatitis con difenciprona, para activar el cuero cabelludo.Por otra parte, a algunos pacientes se les aplica una combinación de una medicación fotosensible (psoralenos) y luz ultravioleta de longitud de onda larga, que se denomina Puva.En cualquier caso, hay que consultar con un dermatólogo para que indique el tratamiento apropiado y haga el seguimiento del paciente.