Cambiar la conducta para cuidar el corazón
La enfermedad cardiovascular está registrando un aumento en el mundo que está vinculado al estilo de vida.
"La prevención de los factores de riesgo de los accidentes cardiovasculares e infartos de miocardio son fundamentales para disminuir la probabilidad de padecer este tipo de patologías". "Además, la educación desde la infancia es una de las mejores estrategias que los estados y los padres deberían implementar para evitar que esta epidemia siga creciendo en el mundo". Así lo advirtió el cardiólogo español Valentín Fuster, director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (Cnic) y director del Instituto Cardiovascular del Hospital Mount Sinai de Nueva York, uno de los principales disertantes del XXIX Congreso Nacional de Cardiología que se realizó el fin de semana pasado en el Complejo Ferial Córdoba.Fuster, uno de los líderes de la cardiología mundial, centró su discurso en la importancia de educar a la población para prevenir los factores de riesgo que pueden provocar un accidente cardiovascular o un infarto de miocardio. Los siete riesgos. "Hay siete factores de riesgo que, combinados, incrementan la probabilidad de ocurrencia de este tipo de patologías. Son la presión arterial alta; la obesidad, con un perímetro del abdomen superior a 80 centímetros en las mujeres y a 100 centímetros en el hombre; colesterol elevado; diabetes; el consumo de tabaco; el insuficiente ejercicio físico (cinco veces a la semana media hora por día); y la edad, más de 55 años en hombres y más de 60 años en la mujer", precisó. Además, Fuster subrayó que desde hace ya varios años las estadísticas indican que esta enfermedad hace rato dejó de ser sólo masculina. "Tanto hombres como mujeres padecen accidentes cardiovasculares, por lo que ya no hay distinción de sexos para esta patología. Una tercera parte de la mortalidad en las mujeres en el mundo se debe a accidentes cardiovasculares. Pero es más difícil reconocer la enfermedad en las mujeres, el infarto de miocardio, porque la mujer es más resistente y a veces es menos palpable la patología", explicó. La esperanza son los chicos. El cardiólogo también advirtió que, en materia de prevención, tiene más impacto la conducta de los niños en los padres que la de los padres hacia los niños. Por esa razón, para Fuster es fundamental la educación desde la infancia. "Si logramos enseñarles a niños de 3 a 5 años recomendaciones simples para prevenir las conductas de riesgo, ese niño cuando sea adulto tendrá una conducta cardiovascular saludable. Si le enseñamos a alimentarse en forma saludable, a hacer ejercicio físico, a comer en familia, a conocer su cuerpo, a evitar los problemas que trae la obesidad y a controlar sus emociones para evitar el consumo de drogas en el futuro, el impacto de esta epidemia disminuirá notablemente en el futuro", señaló Fuster. Cada vez más infartos. La preocupación es que hoy la mortalidad por enfermedades cardiovasculares está en aumento tanto en los países desarrollados como en los emergentes. "La presión arterial alta, la obesidad, la diabetes y el colesterol malo hacen que estemos ante una epidemia de grandes dimensiones, tanto en los países ricos como en los pobres. Además, la industria tabacalera llegó a los países pobres y el gran consumo de hidratos de carbono, alimentos baratos y con alto contenido de sal, que suben la presión arterial, incrementan la probabilidad de padecer este tipo de patologías", advirtió Fuster, quien destacó que unos y otros, aunque por distintos caminos, llegan al mismo resultado.Y si bien no descartó la influencia de factores genéticos, para el especialista este tipo de enfermedades es moderno y está vinculado con la conducta humana.No obstante, Fuster señaló que si bien hoy mueren menos personas que antes por estas causas, esto se debe a que cada vez existen más tratamientos disponibles para abordar esta patología."Pero al mismo tiempo, esta patología está aumentando en el mundo, porque las personas se sienten invulnerables, no piensan que les puede ocurrir, a la vez que se trata de una enfermedad silenciosa", concluyó el cardiólogo.

