Balón intragástrico para tratar el sobrepeso
Es un procedimiento no quirúrgico que se usa como complemento de la cirugía bariátrica. El balón logra aumentar la sensación de saciedad.
Buena alimentación y actividad física. Esa es la fórmula correcta para bajar de peso y llevar una vida saludable. Pero para quienes tienen un índice de masa corporal (IMC) elevado, esta tarea puede ser bastante más complicada y requerir de técnicas complementarias. El balón intragástrico es una opción cada vez más elegida. Se trata de un procedimiento transitorio sin cirugía que, en función del sobrepeso inicial, permite un descenso promedio del 10 al 15 por ciento del peso corporal en seis meses. Luego de este período, el balón se retira. El balón es una esfera de silicona que se coloca en el estómago a través de endoscopia. Una vez ubicado, se llena con alrededor de 600 mililitros de solución fisiológica.De esta manera, al ocupar espacio en el estómago, estimula las señales de saciedad (inhibición del hambre) y saciación (proceso que determina el tiempo de una comida específica)."Es una práctica que día a día va creciendo debido al conocimiento de la población sobre su existencia y, sobre todo, porque es poco agresiva respecto a otros tratamientos. Además, tiene muy baja posibilidad de complicaciones y es exitosa para lograr la pérdida de peso deseada", afirmó Plácido Gallegos, del Servicio de Gastroenterología del Sanatorio Allende.Por su parte, Carlos Simon, director del Hospital Córdoba, donde realizan este tratamiento desde hace un año, indicó que si bien cada vez son más los pacientes que piden que se les coloque el balón, "no es algo mágico", ya que si luego de que se lo retira, no cambiaron sus hábitos alimentarios, recuperarán su peso inicial.Sobre los que adhieren a este método, Gallegos explicó que en general lo eligen los adultos jóvenes cuando han agotado las posibilidades de bajar de peso con tratamientos clínicos bien dirigidos. "Suelen estar informados de los riesgos que implica el síndrome metabólico y eso los lleva a elegir esta opción en forma temprana", agregó. No es permanente. El tratamiento con el balón intragástrico es un procedimiento considerado "reversible". "Al ser colocado bajo control endoscópico y retirado a los seis meses, tanto el estómago como el intestino delgado del paciente quedan intactos, sin sufrir ningún cambio anatómico ni funcional luego del procedimiento", amplió Gallegos.Este procedimiento está indicado, en particular, para pacientes con sobrepeso, es decir, con un índice de masa corporal (IMC) de entre 25 y 30."También puede utilizarse, aunque con menor frecuencia, en personas con obesidad grado II (IMC de 40 o más) para que logren bajar de peso y puedan estar en mejores condiciones para la indicación definitiva de este tipo de pacientes, que es la cirugía bariátrica; o también en pacientes con obesidad moderada cuando existen contraindicaciones para la alternativa quirúrgica", agregó Gallegos."Lo utilizamos en pacientes obesos de más de 200 kilos a quienes, por el riesgo que esto implica, no podemos operar. Entonces aplicamos el balón y de esa manera los transformamos en un pacientes quirúrgico", indicó Simon, y agregó que desde que se comenzó a utilizar esta técnica en el Hospital Córdoba, ya colocaron 12 balones. En cualquier caso, los profesionales advirtieron que no es un procedimiento aislado: debe haber un seguimiento y control médico periódico durante los seis meses en los que el balón permanece en el estómago.Y también debe existir un control de la dieta, actividad física regular y, obviamente, un control del peso.Tanto Gallegos como Simon explicaron que el paciente obeso, antes de cualquier tipo de tratamiento, debe consultar y ser evaluado por un especialista en el tema."Es el profesional el que debe indicar o aconsejar el tratamiento adecuado para cada situación individual, porque se trata de un tema delicado", concluyeron ambos. Alerta mundial. El sobrepeso y la obesidad son considerados el quinto factor de riesgo de muerte en todo el mundo, y se estima que cada año fallecen al menos 2,8 millones de personas adultas por estas causas. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los últimos 30 años, los casos de obesidad en el mundo se han duplicado. En 2008 este organismo indicaba la existencia de 1.500 millones de adultos de más de 20 años con sobrepeso y la proyección arroja que para 2015 la cifra aumentará a 2.300 millones. En la Argentina, a su vez, el 54 por ciento de la población tiene kilos de más.

