Roberto Viola y Alberto Barral, amigos hasta el final
Roberto Viola y Alberto Barral fueron amigos hasta el último día que estuvieron juntos, como lo testimonian numerosas fotografías de ambos compartiendo almuerzos y reuniones de artistas.
Roberto Viola y Alberto Barral fueron amigos hasta el último día que estuvieron juntos, como lo testimonian numerosas fotografías de ambos compartiendo almuerzos y reuniones de artistas.Formaron una sociedad artística que se entendió muy bien, lo que quedó testimoniado en las obras que hoy permanecen distribuidas en la geografía de la ciudad de Córdoba.Cuando Viola murió, en el año 1966, fue Barral quien fabricó la lápida para la tumba de su amigo. Además, acompañó a su hijo Ariel, en un largo viaje en jeep, hasta el cementerio de Potrero de Garay, donde fue enterrado el pintor y escultor. "Aquí yace un artista", escribió Barral sobre la piedra.Viola, que había nacido en la provincia de Santa Fe en 1907, es recordado, principalmente, como un reconocido pintor, y como fundador y director del museo Genaro Pérez. Fue uno de los artistas más reconocidos de su generación. Gracias a una beca de perfeccionamiento artístico, se formó durante tres años en Europa (1932 a 1935), continente al que volvió 20 años después con fines de perfeccionamiento. También dirigió la Escuela Provincial de Bellas Artes José Figueroa Alcorta, expuso en Nueva York y Río de Janeiro, y ganó numerosos premios.Barral era español y, corrido por la Guerra Civil, se vino a vivir a Córdoba. Pertenecía a una familia de escultores y picapedreros. Ayudó a Viola a pasar a la piedra algunas de sus obras y luego también realizó sus propias esculturas, como las fuentes de los monos y de los leones ubicadas una junto a la avenida Yrigoyen y otra frente al museo Marqués de Sobremonte. En sus últimos años, volvió a España, donde murió en 1969, tres años después que su amigo.Las diferencias por la autoría de algunas esculturas son muy posteriores a la muerte de ambos, e involucran a los herederos y a los respectivos admiradores de sus trabajos. La amistad entre ellos quedó al margen de esas disputas.

