Solidaridad. La historia del Ñandú mascota del Mundial que crearon los niños de la Fundación Dignamente, de Río Cuarto
Se llama Ñandú Nando, nació en una salita infantil de Río Cuarto, y busca llegar a 500 hogares argentinos. El producto de su venta, como parte de una membresía, apunta a sostener el proyecto social de cuidar a los niños a través de la educación de sus padres.
La Fundación Dignamente, que desde Río Cuarto crea centros para la primera infancia con el objetivo de educar a los padres y terminar con el maltrato infantil, lanzó una mascota para el Mundial de fútbol en marcha: Ñandú Nando”.
Los docentes cuentan que en una de sus salas de primera infancia, en Río Cuarto, invitaron a los niños a imaginar qué mascota podría representar a la selección argentina.
Entre todos los dibujitos apareció uno que sorprendió al equipo. Tenía forma de ave alargada y, al preguntarle al pequeño de dos años qué era, respondió con total seguridad: “Un ñandú”.
La elección emocionó a todos. El ñandú es uno de los animales autóctonos más representativos de Argentina, presente desde hace siglos en distintos paisajes del país. Pero, además, la creación tenía algo único: había nacido de la mirada inocente, auténtica y creativa de un niño.
En la Fundación Dignamente decidieron transformar esa idea en un objeto bien argentino: un mate, y convertirlo en el centro de una campaña solidaria que combina identidad nacional, infancia y compromiso social.

Heriberto Roccia y Soledad Scheurer, creadores de Dignamente, explican que cada persona que se asocie a la Fundación, con una membresía de 15 mil pesos por mes, recibirá un Ñandú Nando por contribuir a la misión.
Qué hace Dignamente
El foco de Dignamente es educar a los padres y cuidadores de niños y niñas menores de tres años, ya que el desarrollo óptimo de ellos en este periodo crítico y sensible depende de las experiencias que puedan brindarles sus padres o cuidadores principales.
Con una metodología única en América Latina para educar en parentalidad positiva, Beto y Sol ganaron el Premio Abanderados de Argentina y decenas de premios más.
Las salas de primera infancia construidas en las zonas más vulnerables cumplen con estándares internacionales, tienen desde aire acondicionado y calefacción hasta el material didáctico más moderno.
Las escuelas dignamente abren gratuitamente sus puertas a cambio de que los padres y adultos responsables de los pequeños asistan a clases, reuniones de formación y acompañamiento profesional.
Para Dignamente, los adultos son una pieza central del modelo educativo. Les ofrecen herramientas, escucha y acompañamiento para criar a sus hijos y transformar sus oportunidades.

Una historia de amor y compromiso social
Heriberto Roccia y Soledad Scheurer tuvieron la idea de educar padres para terminar con el maltrato infantil cuando estaban de novios, en el 2014. Para crear la fundación decidieron casarse y pedir a sus allegados y amigos que, como regalo, se convirtieran en socios de la flamante organización.
Con el tiempo, crearon centros Dignamente en Quimilí y Weisburd, en una zona muy vulnerable de Santiago del Estero. Hace dos años construyeron su primera escuela en el barrio Ranqueles, en inmediaciones del puente colgante de Río Cuarto. Allí asisten una treintena de niños de 0 a 2 años. Con el mate ñandú aspiran a sumar 500 socios nuevos para terminar de construir la sala de tres años.
“El modelo de educación de Dignamente es totalmente preventivo. En Argentina casi uno de cada dos niños que llega a tercer grado no puede escribir de forma correcta y en el Norte, el ciento por ciento de los niños que pasaron por Dignamente leen y escriben”, cuenta Beto.
Las empresas que participan del proyecto también se relacionan con las familias y hasta han ofrecido cursos a los padres.
Soledad es ingeniera agrónoma pero en los últimos años también estudió Psicología para potenciar su trabajo como directora metodológica de la Fundación. El año pasado fue elegida como “universitaria destacada”, entre 94 mil estudiantes de todo el país.
Por sus contactos académicos, la directora logró el interés de la Universidad de Sevilla en Dignamente. “Hace poco firmamos un convenio con esta universidad de España porque quieren medir científicamente el impacto de Dignamente en las competencias parentales científicamente. De enero a diciembre, cómo evolucionó una familia que ingresó al proyecto”, comentó Roccia.

Con respecto al proyecto de la mascota de la selección con el que prevén reunir fondos, Beto explica: “Cuando decidimos darle vida en un mate, queríamos que reflejara su personalidad. Y quedó tal cual: inocente, tierno, curioso, compañero, auténtico. Nando representa eso que pasa cuando los adultos nos animamos a escuchar de verdad a los niños”.
Por su parte, Sol, destacó: “Muchas veces creemos que las grandes ideas nacen en oficinas de equipos creativos. Esta nació en una sala de 2 años. Nando es una muestra de lo que ocurre cuando les damos a los niños la oportunidad de crear y de ser protagonistas”.
Con el Mundial como escenario y la solidaridad como propósito, Ñandú Nando ya comenzó su recorrido para llegar a 500 hogares. “Detrás de cada mascota hay mucho más que un símbolo para alentar a la Selección: hay un niño educado, una familia acompañada y una comunidad que decide involucrarse”, remarcan en la Fundación.
Por más información: www.dignamente.org
Para asociarse: https://forms.gle/hVEzJapUuB3pZjKeA




