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Salud. Pulmones: qué hábitos aumentan (o reducen) la capacidad respiratoria y cómo impacta en la salud

La capacidad pulmonar puede mejorar con ejercicio y empeorar con el tabaquismo o la contaminación. Especialistas explican qué dice la evidencia científica.

19 de febrero de 2026 a las 09:44 a. m.
Pulmones: qué hábitos aumentan (o reducen) la capacidad respiratoria y cómo impacta en la salud
La capacidad pulmonar está directamente relacionada con la resistencia física, con la energía diaria y con el buen funcionamiento del corazón y el cerebro. (Freepik)

La capacidad pulmonar no es un dato fijo ni depende sólo de la genética. Puede mejorar o deteriorarse a lo largo de la vida según los hábitos de vida, la práctica de ejercicio físico, la exposición al humo del tabaco o la presencia de enfermedades respiratorias. Así lo advierten especialistas en neumonología, que señalan que entrenar los músculos respiratorios y evitar factores de riesgo puede marcar una diferencia concreta en la salud.

La capacidad pulmonar se mide mediante pruebas funcionales respiratorias, como la espirometría. Este estudio determina cuánto aire pueden contener y movilizar los pulmones y permite evaluar la eficiencia del sistema respiratorio.

No es un solo valor, sino un conjunto de medidas que reflejan cómo funciona el sistema respiratorio.

Qué es la capacidad pulmonar y cómo se mide

La espirometría es el estudio más habitual para evaluar la función respiratoria. Permite medir volúmenes y flujos de aire y detectar posibles obstrucciones o restricciones.

“Aunque la capacidad pulmonar tiene una base genética y biológica, no es completamente fija. Puede mejorar o deteriorarse a lo largo de la vida según los hábitos, la salud, el entorno y las enfermedades”, señaló la especialista.

Este indicador está directamente relacionado con la resistencia física, el nivel de energía diaria y el funcionamiento de órganos como el corazón y el cerebro, ya que interviene en el intercambio de oxígeno.

Ejercicio y rehabilitación respiratoria

La capacidad pulmonar está directamente relacionada con la resistencia física, con la energía diaria y con el buen funcionamiento del corazón y el cerebro. (Freepik)
La capacidad pulmonar está directamente relacionada con la resistencia física, con la energía diaria y con el buen funcionamiento del corazón y el cerebro. (Freepik) (la voz)

La evidencia científica indica que la práctica regular de ejercicio físico fortalece los músculos respiratorios, en especial el diafragma, y mejora la eficiencia en el intercambio de oxígeno.

“En pacientes con enfermedades respiratorias crónicas es muy importante la rehabilitación respiratoria y la fisioterapia respiratoria”, indicó María Isabel Botana, neumóloga.

El entrenamiento específico de la musculatura respiratoria puede incrementar la tolerancia al esfuerzo y reducir la sensación de fatiga en actividades cotidianas.

Factores que reducen la capacidad

Entre los factores que más afectan la capacidad pulmonar se encuentra el tabaquismo crónico. La exposición prolongada al humo del cigarrillo puede generar daño estructural en los pulmones, con consecuencias a largo plazo.

“Los pulmones tienen cierta capacidad de regenerarse tras una agresión leve o moderada, pero cuando el daño es grave o prolongado, como en el tabaquismo crónico o en enfermedades pulmonares avanzadas, la recuperación es limitada y algunas lesiones pueden ser permanentes”, advirtió la neumóloga.

La contaminación ambiental y la exposición a sustancias tóxicas también pueden deteriorar la función respiratoria.

Por qué es clave cuidar la función respiratoria

Una buena capacidad pulmonar se asocia con mayor resistencia física y menor fatiga. Además, favorece el adecuado funcionamiento del sistema cardiovascular y del sistema nervioso.

Mantener hábitos saludables, evitar el tabaco y realizar actividad física de manera regular son medidas que, según los especialistas, contribuyen a preservar la salud pulmonar y optimizar el intercambio de gases.

La capacidad respiratoria, concluyen los expertos, no sólo influye en el rendimiento físico, sino también en la calidad de vida a corto y largo plazo.