Psicopedagogos: Es imprescindible el gabinete en la escuela
Hoy, en la mayoría de las aulas, hay un 30% de niños con alguna dificultad de aprendizaje específico. Varones psicopedagogos en un mundo de mujeres
“Uno de los principales motores del aprendizaje es el amor. En una primera instancia, el niño aprende por amor a sus padres. En los aprendizajes escolares, el chico no interpreta lo que significa un ‘excelente’ o un ‘no satisfactorio’, sino que interpreta lo que para el papá significa esa nota. Con base en eso va armando una escala de valores sobre lo que significa que le vaya bien o que le vaya mal. La mayor dificultad hoy es lo vincular, que está produciendo déficit en la construcción del psiquismo de los niños y eso deriva en problemas de aprendizaje. Hay niños a los que se los está mirando menos. O prestándole menos atención”, plantea Juan José Torre.
Para Cristian Balmaceda hay una especie de “liquidez en los rótulos”, en la percepción que tienen las personas sobre las dificultades de aprendizaje. “Se diagnostica muy rápido, son diagnósticos no establecidos por profesionales porque a lo mejor el problema no es el alumno sino que la cuestión es el método de enseñanza”, plantea. “Han crecido las consultas clínicas por la fragilidad en los vínculos. Los padres consultan porque solos no pueden. Y preguntan qué tengo que hacer”.
Para Mauro Boretto, que trabaja con personas con discapacidad en la fundación Arkho, los sujetos están atravesados por lo cultural, lo social y, también, por la tecnología. “Se observan patologías que antes no estaban”, indica.
Pablo Saavedra opina que muchos chicos hoy no se adaptan al sistema educativo y son rotulados como si tuvieran alguna discapacidad o son medicados. “La escuela lo ve como un problema y en algunos casos le resultaría más fácil que no estuviera. Porque el chico inquieto, que no aprende, al igual que el resto de los compañeros, sigue siendo un problema para el docente”.
Dificultades de aprendizaje
Los psicopedagogos aseguran que los gabinetes psicopedagógicos son imprescindibles. Sin embargo, sólo los colegios privados cuentan con el servicio, mientras los públicos son atendidos por equipos itinerantes.
“En el gabinete donde trabajo hay tres psicopedagogos y sentimos que somos muy pocos. Nos damos cuenta de que con tres no alcanza porque tenés 1.200 niños en una escuela privada grande. El que tiene uno no sé qué hace y ni hablar en una escuela pública, que tiene uno una vez por mes”, enfatiza Torre. Y agrega: “Hoy, en la mayoría de las aulas, tenés un 30 por ciento de niños con alguna dificultad de aprendizaje específico, no sólo que le va mal. En nivel inicial, hace nueve años, tenías un niño con dificultades por sala; luego, cinco, y va creciendo. El número de niños con necesidades educativas especiales va aumentando y eso hay que solucionarlo de alguna manera. Hoy haría falta un psicopedagogo por nivel”.

