Movimiento. Power walking: por qué caminar a ritmo ágil es el nuevo aliado de la salud después de los 60

Esta disciplina de bajo impacto gana adeptos por su eficacia para controlar la presión arterial y mejorar la autonomía física sin riesgo de lesiones. Cómo se practica y qué tener en cuenta.

13 de mayo de 2026 a las 03:05 p. m.
Power walking: por qué caminar a ritmo ágil es el nuevo aliado de la salud después de los 60
Imágenes ilustrativas sobre Power Walking.

Caminar es la actividad física más extendida entre los adultos mayores, pero una tendencia específica está transformando las caminatas recreativas en una herramienta de salud clave: el power walking.

Esta práctica consiste en caminar a un ritmo enérgico, manteniendo una técnica de braceo y postura que maximiza los beneficios cardiovasculares sin el impacto articular que implica correr.

Especialistas en medicina del deporte destacan que, para los mayores de 60 años, la intensidad moderada es el punto justo para fortalecer el corazón. A diferencia de un paseo convencional, el power walking requiere mantener una velocidad que eleve la frecuencia cardíaca, permitiendo aún mantener una conversación, lo que se conoce técnicamente como la prueba del habla.

Beneficios directos en el sistema cardiovascular

Imágenes ilustrativas sobre Power Walking.
Imágenes ilustrativas sobre Power Walking. (Grok / IA)

El control de la hipertensión es uno de los principales motivos por los cuales los médicos están prescribiendo esta actividad. Mantener un ritmo de marcha constante ayuda a mejorar la elasticidad de las arterias y facilita la circulación sanguínea.

"El objetivo no es la velocidad por sí misma, sino la constancia y la técnica; caminar a 6 kilómetros por hora puede reducir el riesgo de enfermedades cardíacas de forma similar a correr, pero con un riesgo de lesión del 1% frente al 25% del running", señalan informes de organismos internacionales de salud.

Además del impacto en la presión, esta práctica fortalece el tren inferior, lo que resulta vital para la prevención de caídas, una de las principales preocupaciones en la salud de la tercera edad.

La técnica: más que dar pasos rápidos

Para que la actividad sea considerada power walking y no una caminata simple, se deben cuidar tres pilares:

  1. la postura
  2. el braceo
  3. la pisada

Los hombros deben permanecer relajados, la mirada al frente y los brazos flexionados a 90 grados, moviéndose de forma rítmica con el paso.

Es fundamental que el talón sea lo primero que toque el suelo, para luego rodar el pie hasta la punta, recomiendan entrenadores especializados en actividad física para adultos mayores. Este movimiento asegura que el impacto se distribuya y se trabaje la musculatura del tobillo y la pantorrilla.

Espacios como el Parque del Kempes, la Costanera o el Parque Sarmiento se convirtieron en los escenarios preferidos para los grupos de caminata. La superficie plana de estas zonas facilita el mantenimiento del ritmo constante que la disciplina exige.

El factor social como motor de constancia

Nuevos cursos de tecnología para adultos mayores de la Municipalidad de Córdoba.
Nuevos cursos de tecnología para adultos mayores de la Municipalidad de Córdoba. (Archivo. )

Uno de los mayores desafíos en la salud de los mayores de 60 años es la adherencia al ejercicio. Aquí es donde el enfoque centrado en la persona cobra relevancia. El power walking se practica habitualmente en grupos, lo que añade un componente de socialización que combate la soledad.

Ver que otros pares pueden mantener el ritmo genera un efecto de motivación mutua que el gimnasio tradicional no logra. El encuentro posterior a la actividad se vuelve tan importante como el ejercicio mismo.

Para comenzar, los expertos sugieren sesiones de 20 minutos tres veces por semana, incrementando gradualmente el tiempo. Es indispensable contar con calzado deportivo adecuado que tenga buena amortiguación y realizar un chequeo médico previo para determinar el rango de frecuencia cardíaca segura para cada individuo.