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Por una infancia feliz jugando con una pelota

Cuando un padre insulta a un árbitro, a un entrenador, a un compañero o a un rival no hace otra cosa que cargar de presión a su hijo. Cómo es jugar de visitante y que no pueda ir tu papá

04 de julio de 2017 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Por una infancia feliz jugando con una pelota

Los chicos tienen que jugar. Divertirse. Pasar un buen momento. Ya serán adultos y tendrán otras presiones. Otra urgencias. Ahora están en una etapa de pasarla bien. En la edición del domingo de La Voz se reflejó cómo unos 600 niños trabajan o piden ayuda en el Centro de la ciudad de Córdoba. Y en el Primer plano de hoy se abordará la problemática de los padres en el fútbol infantil. Cómo los adultos pueden influir de manera negativa en sus hijos en el deporte –en este caso en el fútbol– cuando deja de ser lúdico para transformarse en una carga para los chicos que sólo buscan pasar un buen rato con amigos.

"Yo así no juego más. No me grites", decía un cartel del club Dowdall Fundación, de Pozo del Molle, en un partido de fútbol infantil. En este pueblo, que está a unos 170 kilómetros de Córdoba capital y que tiene alrededor de 6.000 habitantes, dijeron basta. Por una iniciativa de los "profes", los chicos se hicieron escuchar y traspasaron largamente las fronteras de esa canchita. La nota que se publicó en MundoD.com.ar fue compartida en Facebook más de 200 mil veces. Sí, ¡200 mil veces se compartió ese mensaje!

En la Liga Cordobesa de Fútbol hasta se prohibió el ingreso de los padres del club visitante. Insólito.

La violencia no discrimina deportes. Además del fútbol sucede en el básquet, el hockey, el rugby.

Y no sólo sucede en Córdoba o en Argentina. En otras partes del planeta existe el mismo flagelo. Por ejemplo, en España, en varias canchas del fútbol infantil se colgó este cartel: “No me grites en público; no grites al entrenador; deja en paz al árbitro; anima a mis compañeros; no pierdas la calma; disfruta viéndome jugar; no me des lecciones; esto es sólo un juego; con tu apoyo seré feliz”.

Simples mandamientos para que los chicos vayan a jugar al fútbol. Respetando a la autoridad en ese momento (el árbitro o el DT) y que los padres ocupen el lugar que les corresponde. El de acompañar y apoyar al niño que sólo quiere pasarla bien.