Placer y salud, a marzo
En la Edad Media, la Inquisición española no permitía la construcción de puentes con el argumento de que si Dios había puesto el cauce del río en ese lugar, el hombre no era quién para discutirlo. Edgardo Litvinoff.
En la Edad Media, la Inquisición española no permitía la construcción de puentes con el argumento de que si Dios había puesto el cauce del río en ese lugar, el hombre no era quién para discutirlo. Eso hizo, entre otras razones, que España fuera uno de los países más atrasados de Europa casi hasta la muerte de Francisco Franco.A veces, pareciera que la Córdoba de la Nueva Andalucía añora destruir puentes. O, peor, le encanta hacer de cuenta que no existen. Todo tiene que ver con todo. Tres noticias recientes se encadenan de manera inevitable: 1) Un grupo de 10 organizaciones civiles presentó en las Naciones Unidas un informe que denuncia las dificultades y trabas que existen en el país respecto del Programa de Salud Sexual y Reproductiva. Por ejemplo, para obtener métodos anticonceptivos, ligadura tubaria y abortos no punibles.2) Un juez cordobés, a pedido de la misma asociación de siempre, suspendió el cumplimiento de una guía sanitaria que respeta... ¡un fallo de la Corte Suprema!, y frena la eventual práctica de abortos no punibles en los hospitales provinciales. En la práctica, la decisión judicial afecta sólo a las mujeres violadas pobres que no tienen más opción que concurrir a hospitales públicos. Al parecer, según los impulsores de estas medidas, ellas no tienen capacidad para decidir por sí mismas.3) Un estudio de la Universidad Nacional de Córdoba, realizado a partir de encuestas durante los testeos voluntarios de VIH-Sida, muestra que 6 de cada 10 estudiantes no saben usar bien el preservativo.Nada es casual, nada es inocente. Una cosa lleva a la otra. Transversalidad. La problemática de la salud sexual y reproductiva atraviesa de tal manera a cada estrato socioeconómico que afecta, aunque desde diferentes aspectos, a casi todos.Más allá del enfoque ideológico que impulsan las distintas posturas que pretenden encarar un debate, lo más llamativo es ese anacronismo que se aleja no sólo de lo que sucede en otras provincias del país, sino de la realidad que tenemos en frente.Una realidad que les estalla en la cara a los equipos de salud –como el del Hospital Rawson o el de las maternidades– con un cóctel diario de violencia, embarazos no deseados, miseria y sometimiento. Esos tiempos no son los mismos que los que se manejan desde el limbo de la tradición o desde los tribunales.Por suerte, en el Rawson o en las maternidades lo resuelven mucho mejor.

