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Petróleo sí o no, esa es la cuestión para EE.UU.

Los congresistas que se opusieron a acabar con el bloqueo a Cuba con Obama establecen ahora una comparación directa entre la isla comunista y la Venezuela bolivariana y presionan para que Trump tome medidas contundentes contra el Gobierno de Maduro.

27 de julio de 2017 a las 12:01 a. m.
Sara Barderas*
Petróleo sí  o no, esa es  la cuestión  para EE.UU.

La crisis venezolana ha centrado esta semana buena parte de la atención en Washington y una pregunta recorre ahora sus círculos políticos y diplomáticos: ¿se va a convertir Venezuela en la nueva Cuba?

En una conversación con un diplomático estadounidense que trabajó varios años en la isla en la administración de Barack Obama, planteó la cuestión más como reflexión que como tesis. No sólo se refería al curso político en Venezuela, a la que cada vez más voces se refieren como una dictadura, sino también a la posición que Estados Unidos va a adoptar frente a lo que ocurre.

La respuesta a esta última cuestión está fraguándose desde el lunes, cuando el presidente Donald Trump aseguró a Nicolás Maduro que tomará “acciones económicas fuertes y rápidas” si no desiste de la Asamblea Constituyente que un día antes rechazaron más de siete millones de venezolanos en la consulta de la oposición.

La formulación en el comunicado de la Casa Blanca llevó a algunos a pensar en el embargo que Estados Unidos mantiene sobre Cuba desde hace más de 50 años y que Obama, incapaz de vencer las resistencias en el Congreso para levantarlo, suavizó lo que pudo en el marco de su política de acercamiento y apertura a la isla.

La administración Trump se ha mantenido hasta ahora en la senda que inició Barack Obama, sancionando individualmente a altos cargos y funcionarios del Estado venezolano por investigaciones por corrupción y narcotráfico, congelando sus activos en Estados Unidos y prohibiendo toda transacción con ellos.

Están entre ellos el vicepresidente Tareck El Aissami y el presidente del Tribunal Supremo, Maikel Moreno. Según medios estadounidenses, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y el diputado oficialista Diosdado Cabello, ministro con Hugo Chávez y luego presidente de la Asamblea Nacional, pueden ser los siguientes.

Discusión de fondo

Pero en la Casa Blanca se estudia ir más allá. Altos funcionarios republicanos confirmaron que una de las posibilidades sobre la mesa es la suspensión de las importaciones petroleras desde Venezuela. Pese a que llevan años sin embajadores en las respectivas capitales, las relaciones comerciales entre los dos países se han mantenido.

El Estado venezolano controla el petróleo y Estados Unidos es su mercado principal: envía un promedio de 800 mil barriles diarios. El crudo es básicamente el único producto que Estados Unidos importa desde Venezuela, que es su tercer suplidor externo.

Pero no es una decisión fácil para Trump. Cortar el suministro dañaría al Gobierno de Maduro, pero también a Estados Unidos, porque según los expertos haría de subir el precio del crudo. Tendría que tirar de reservas y buscar suministrador alternativo. Y también correría el riesgo de dar a Maduro munición para justificar acciones internas y dividir a la región latinoamericana, como ocurrió con el embargo a Cuba.

Los congresistas que se opusieron a acabar con el bloqueo a Cuba con Obama establecen ahora una comparación directa entre la isla comunista y la Venezuela bolivariana y presionan para que Trump tome medidas contundentes contra el Gobierno de Maduro.

“No es una exageración decirlo. Maduro está, básicamente, tomando el modelo de Gobierno cubano e imponiéndolo en Venezuela”, dijo esta semana el senador republicano por Florida Marco Rubio discursando en su banca. “El bloqueo a Cuba no dio resultado, pero casos como el de Sudáfrica y el Apartheid muestran que las sanciones pueden tener efecto. La clave es dirigirlas a validar la lucha interna de la gente para alcanzar la democracia”, argumentó el hispano.

* Agencia DPA