Pequeña chatarra espacial del gran salto que no dimos
Tres días antes del ataque terrorista en París, la Nasa anunciaba que una caída de chatarra espacial podía pertenecer a restos de la misión Apolo, que llegó a la Luna a finales de la década de 1960.
Tres días antes del ataque terrorista en París, la Nasa anunciaba que una caída de chatarra espacial podía pertenecer a restos de la misión Apolo, que llegó a la Luna a finales de la década de 1960. Qué extraña alegoría la de estas piezas cayendo, pertenecientes a un acontecimiento histórico que nos hizo ver como una hermandad de hombres, como dice la canción Imagine , de John Lennon, que un pianista eligió tocar frente a la sala de conciertos Bataclan al día siguiente de la masacre. "(...) Nada por qué matar o morir / ni tampoco religión. / Imagina a todo el mundo, viviendo la vida en paz (...)", escribió el ex-Beatle, versos sin fecha de vencimiento y con cuya melodía el artista buscó aliviar corazones destrozados.Visto desde el espacio, nuestro planeta no tiene divisiones geográficas; tampoco se distinguen religiones ni clases sociales. Desde arriba, sólo se ve a hombres yendo en una balsa de piedra y agua, surcando el infinito a tientas sin saber hacia dónde vamos. Día del Amigo Los responsables de aquella gesta espacial tenían otra cosa en mente cuando decidieron poner un hombre en la Luna: Estados Unidos tenía una guerra fría que ganarle a la entonces Unión Soviética y esta aventura cósmica les aseguraba varios puntos. Nunca imaginaron el simbolismo que iba a tener para el resto de los hombres, que cruzaron los dedos para que Neil Armstrong, Michael Collins y Buzz Aldrin completaran con éxito la misión, y festejaron como si hubieran ganado un mundial de fútbol cuando volvieron sanos y salvos.Ese mágico momento que envolvió a la humanidad aquel 20 de julio de 1969 inspiró al argentino Enrique Ernesto Febbraro a celebrar el Día del Amigo. Cómo será la influencia que tuvo la llegada del hombre a la Luna, que este odontólogo se encargó de mandar mil postales con su propuesta a 100 países, y regresaron 800. "Viví el alunizaje del módulo como un gesto de amistad de la humanidad hacia el universo y al mismo tiempo me dije que un pueblo de amigos sería una nación imbatible. ¡Ya está, el 20 de julio es el día elegido!", escribió a sus destinatarios.La paradoja es que el mundo cambió y no cambió desde aquella vez. Lo que queda de aquella ilusión de una humanidad hermanada, a partir de un logro asumido como global, son los restos ilustres de una campaña espacial que se precipita a tierra.Fue un pequeño paso para un hombre y un gran salto para la humanidad. Aunque esta, finalmente, parece no haberlo dado.

