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Pelota parada en el campo social

Para ser justos, convengamos que hay otra capital donde se despotrica constantemente. Es nada menos que Buenos Aires. Rosa Bertino.

29 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Rosa Bertino (Especial)
Pelota parada en el campo social

Tras la euforia del domingo, Córdoba volvió a la normalidad del lunes. Ayer a la tarde, durante varias horas, no hubo semáforos frente al Patio Olmos. "Ni un inspector para controlar el tránsito… ¿Otra vez están de paro?", bufó la veterana "abrecoches" apostada en bulevar San Juan. En efecto, no había ninguno a la vista.

Esa esquina tiene algo. Es el sitio donde los triunfos deportivos nos unen en el abrazo multitudinario, pero también el lugar donde aflora el desencanto social. O donde los fracasos se hacen patentes por sí mismos. No debe haber tema más conversado, asumido y despotricado, en esta ciudad, que la inoperancia municipal. Para poder hablar de otra cosa, hay que hacer 50 ó 100 kilómetros. "El intendente no existe y el viceintendente se ocupa del casamiento gay, !cómo si él tuviera algo que ver!", tronó un jubilado que intentaba cruzar alguna calle. El señor acababa de salir de un bar y todavía tenía el diario doblado en la página que mostraba a Carlos Vicente y al concejal Mario Rey presidiendo una marcha local.

Es notable cómo se separan nuestros representantes políticos. Duran menos que Moria Casán y Pamela David al frente de un programa. Los desunidos, con frecuencia se autodenominan progresistas o apelan a alguna nominación de izquierda, para diferenciarse del bloque o partido al que pertenecían anteriormente. Pero no especifican cómo expresarán esa noble intención. Por ejemplo, en vez de insistir con que no se aumente el boleto, ¿no sería hora de impulsar un incremento masivo de sueldos y suprimir los subsidios que se pagan a las empresas de transporte, para que no aumenten el cospel y así los sueldos siguen abajo? No hace falta ser economista para darse cuenta de que los usuarios saldrían ganando, y el transporte también. Me van a decir: ambas cosas juntas, imposible. Sin embargo, un buen progresista podría ir allanando camino en ese sentido.

Para ser justos, convengamos que hay otra capital donde se despotrica constantemente. Es nada menos que Buenos Aires. El jefe de la ciudad, Mauricio Macri, nunca la fue de "progre" y ha desilusionado horrores a la mayoría "conserva" que lo votó. No solucionó el problema de la caca de los perros, ni el de los "trapitos".

Rotularse de una cosa u otra no garantiza nada, ya que la inercia social fija sus propias reglas. Son tiempos bravos, estos. Si en Córdoba suele haber encontronazos con los "naranjitas", en Capital Federal hay un lío grande con los "cuidacoches" que se reparten calles y fijan tarifas. Tanto allá como acá, gente cada vez más joven y bien plantada quiere acceder a ese recurso. Al final, la viceintendente Gabriela Michetti planea "otorgar 1.500 permisos, anuales y renovables". Después de eso, le dio surmenage .

Cualquiera sea el sesgo de quien acceda al Gobierno, a la pobreza la tendremos que seguir pagando nosotros. Pero no para que se arreglen plazas y veredas, se asistan ancianos o el sinfín de tareas que se podría encarar entre comuna y vecino, sino para que estén parados y corran detrás del coche que está por salir.