Un paso contra la violencia
La violencia contra la mujer no es un fenómeno aislado sino el producto de una violencia estructural que impregna el tejido social. Martha Elena Pérez.
La violencia contra la mujer no es un fenómeno aislado sino el producto de una violencia estructural que impregna el tejido social. Invisibilizar esta realidad es negar las graves consecuencias que la violencia y la discriminación tienen en la vida de las mujeres.
En nuestra experiencia en los juzgados de Niñez, Juventud y Violencia Familiar, encontramos que la violencia de género se acrecienta día a día, con hechos que asombran por su alto grado de agresividad y marcado daño en lo físico y psíquico, lo que ocasiona una ofensa a la dignidad humana y reaviva una manifestación histórica de desigualdad entre hombre y mujeres.
Nuestra Ley de Violencia Familiar Provincial (9.283), en su artículo 21, establece medidas que el juez podrá adoptar o se encuentra facultado para aplicar. Por ejemplo, exclusiones del hogar o restricciones de contacto o comunicación como medidas de uso frecuentes. Pero la realidad social actual y los datos relevados por casos de femicidios nos impulsan a pensar en otras alternativas a las medidas tradicionales.
Una de ellas es la utilización del botón antipánico, una herramienta tecnológica innovadora que buscará prevenir la reiteración de los hechos de violencia doméstica.
Dicho sistema debería ser distribuido con discrecionalidad, cuando el denunciado tenga características de personalidad obsesiva, o cuando las medidas judiciales no tengan efecto en el actuar del denunciado, que contraría en forma reiterada lo dispuesto por el aparato judicial.
El botón antipánico es un dispositivo necesario, ya que resultaría una protección de mucha conveniencia para garantizar con precisión y efectividad las medidas adoptadas en pos de la seguridad e integridad de las mujeres acechadas por este flagelo.
*Secretaria Juzg. de Niñez, Juventud y Violencia Familiar 8ª Nominación

