Ocupan la confitería Richmond en Buenos Aires
Los 12 empleados reclaman el mantenimiento de su fuente de trabajo. Dicen que el local fue vendido en U$S 9 millones a una empresa de EE.UU.
Los trabajadores de la histórica confitería Richmond, ubicada en calle Florida al 400, en Buenos Aires, tomaron pacíficamente el establecimiento en reclamo del mantenimiento de su fuente de trabajo.
La medida fue confirmada por el secretario general del gremio gastronómico de la Capital Federal, Armando Rivera, quien relató que al llegar hoy a su trabajo los 12 empleados de la Richmond se encontraron con el local vacío y el faltante de sus pertenencias personales. Rivera anticipó que los trabajadores y el gremio se encuentran en asamblea permanente con toma del edificio en reclamo de una solución.
¿Vendida? Según el gremialista, "los trabajadores tienen la información de que el local se vendió a una cadena norteamericana que fabrica zapatillas en un monto cercano a los nueve millones de dólares".
Por su parte, Sergio Parla, vocal titular del sindicato, confirmó que los trabajadores "no fueron notificados del cierre del bar, y mucho menos se les habló de la posibilidad de indemnización".
Parla aseguró que "ninguna de las personas que conforman la sociedad anónima dueña del bar dio la cara".
"Nos engañaron y despojaron de todo" dijo Luis Alberto Angel, un trabajador con 40 años en la empresa, quien reclamó "que alguien se haga cargo de esta situación".
En tanto, el Defensor del Pueblo Adjunto de la Ciudad de Buenos Aires, Gerardo Gómez Coronado, adelantó a Télam que enviaron una recomendaión al Ministerio de Cultura porteño para que aplique "en lo inmediato" las leyes 35 y 1227 "y así evitar el cierre de la confitería, tal como se hizo en el 2006 para proteger el Bar Británico y el Gato Negro".
El funcionario explicó que la ley 35 es la que crea la Comisión de Protección y Promoción de bares notables y la 1227 establece el régimen de protección del Patrimonio Cultural de la Ciudad "en el cual está incluída la Richmond sin necesidad de esperar que el Ejecutivo promulgue el proyecto votado la semana pasada en la Legislatura y que declara de interés histórico el lugar".
El viernes último un grupo de vecinos realizó un abrazo simbólico a la confitería reclamando por su preservación.

