"Nunca imaginé que la violencia era con mis hijos", dijo la mamá del niño muerto en Flores
Agustín Marrero, de cinco años, fue asesinado por su padrastro. La mujer contó que también sufría violencia.
La madre del niño asesinado en el barrio porteño de Flores hace tres meses, aseguró hoy que su expareja, único acusado del crimen, le había pegado anteriormente a su hijo, había amenazado con matarlo si contaba que era golpeado y, en una ocasión, a ella la ahorcó hasta dejarla inconsciente.
Se trata de Bárbara González Bonorino (30), madre de Agustín Marrero (5), quien por primera vez relató cómo era la relación que tenía con Leandro Sarli (33), quien está detenido e irá a juicio oral por "homicidio agravado por alevosía y ensañamiento", que prevé pena de prisión perpetua.
Ella, en tanto, está en libertad, pero enfrenta la misma pena por haber actuado por "omisión" del mismo delito, también agravado por el vínculo.
En una entrevista con el canal C5N, la mujer contó que conoció a Sarli por Facebook, cuando ella vivía en Villa Gesell, y a los cuatro meses decidieron vivir juntos en Buenos Aires, con Agustín y la otra hija de ella, de siete años.
La mujer aseguró que ella no tenía trabajo y el padre de los chicos no le pasaba dinero.
Violencia en la casa
Sobre el primer episodio de violencia, afirmó: "En marzo no sé qué había hecho Agustín y él le levantó la mano. Yo me metí en el medio y descargó toda la bronca acumulada que tenía conmigo, me ahorcó hasta dejarme inconsciente".
"No le dije nada a nadie, es muy difícil hablarlo", sostuvo Bárbara, quien aseguró que después de ese hecho Sarli era "un amor de persona" y le decía "no lo voy a hacer más, no sé que me pasó" y ella le creyó.
Tiempo más tarde, recordó que ella estaba trabajando en un restaurante y su pareja la llamó para decirle que Agustín se había golpeado al caerse en la bañera y se le habían caído tres dientes.
"Fui al centro odontológico y me dijeron que los dientes de leche son muy frágiles y se pueden caer. El (por Sarli) estuvo todo el tiempo al lado mío y de Agustín, no fue a trabajar", dijo la mujer, que señaló que cuando le preguntó a sus chicos lo que había pasado le contaron "la misma historia".
Amenazados
Aseguró que incluso luego fue al hospital y le hicieron unas placas al niño, pero no encontraron nada, por lo que no pensó que su hijo estaba siendo víctima de violencia.
"Me enteré (lo que pasó) cuando fue el asesinato de mi hijo y mi hija se quedó tranquila de que Sarli estaba preso. Un día volvíamos de la plaza y la nena me dijo: \'los tres dientes de Agustín se los bajo Leandro de una piña\'", relató.
Cuando le preguntó a la niña por qué no le había dicho nada antes, dijo que le respondió: "Porque nos tenía amenazados con que te iba a matar a vos y nos iba a matar a nosotros".
Consultada sobre si el padre de los niños sabía lo que ocurría, aseguró que tras el crimen se enteró que su hija le había contado unos 15 o 20 días antes, pero él no le dijo nada a ella.
En tanto, afirmó que tres días antes del homicidio de su hijo, ella le había dicho a Sarli que se iba a ir de la casa porque seguía siendo violento con ella, pero no sabía que ocurría lo mismo con el chico.
Es que en una ocasión, cuando regresaron de Villa Gesell, ella terminó con un ojo morado y golpes en un brazo y la espalda.
Reclamo de tenencia
Otro dato que contó fue que dos días antes del crimen de Agustín, a Sarli le dieron la tenencia de su hijo, la cual venía reclamando desde hacía cuatro años.
"El viernes le firman la tenencia de su hijo y el día domingo asesina al mío", dijo Bárbara, que se preguntó: "¿Cómo voy a desconfiar de un hombre que estaba peleando la tenencia de su hijo? Lo veía una vez por semana. ¿El grupo de profesionales que lo estaba tratando no se dio cuenta de cómo era?.
Sobre el día del crimen, recordó que estaba trabajando y Sarli la llamó por teléfono y le dijo: "Agustín se acostó a dormir y no reacciona, venite ya para acá".
Dijo que como su pareja llamó al Same, el niño -que desde nacimiento sufría una insuficiencia cardíaca- fue llevado al hospital Piñeiro y cuando ella llegó a la guardia, le informaron que había muerto.
El caso
Agustín fue asesinado a golpes el 7 de junio cuando estaba al cuidado de su padrastro un departamento de la planta baja "3" del edificio situado en Yerbal 2745, de Flores, donde la pareja y sus hijos convivían desde diciembre de 2014.

