Nuevos medios para paranoias viejas
Los “homo sapiens” no cambiaremos mucho hasta que finalmente nos extingamos; nuestros viejos temores y paranoias nos acompañarán en ese viaje y habitarán en los nuevos escenarios que nos plantee el entorno.
Los paleobiólogos dicen que nuestra especie, homo sapiens , existe desde hace 150 mil años. Y la evidencia de los restos encontrados hace 60 mil años indican que, si bien hubo ligeros cambios, anatómicamente seguimos siendo iguales a nuestros primeros ancestros. Nuria García, doctora en Biología con especialización en Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, aportó más a la cuestión en una entrevista concedida al sitio Ababol.Al referirse a los primeros homo sapiens , y respecto del hombre actual, dijo: "Anatómicamente no hay grandes diferencias y es probable que las diferencias más importantes estén a un nivel cognitivo, de mente, de sensibilidad, de simbolismo, que son los que van evolucionando y son más imperceptibles desde el punto de vista anatómico".Agregó: "La evolución, por definición, no se puede frenar, porque es una adaptación constante a nuestro entorno. Luego, en el momento en que nuestro entorno social o nuestro ambiente se modifica, también lo hacemos nosotros. En cambio, la evolución toma un sentido distinto al de hace miles de años. Nuestra anatomía no precisa ya de grandes variaciones, pero sí nuestra mente, y es ahí donde se van a dar los cambios".Siguiendo esta línea, ya en pleno siglo 21, la irrupción de Internet cambió para siempre la vida (y la mente) de los hombres. Y es una revolución inconclusa, aún. Datos veloces Hace una semana, en San Juan una mujer viralizó en forma imprudente la foto de un hombre al que se acusaba falsamente de secuestrador de niños. La imagen del pobre hombre señalado, un albañil desocupado y padre de cinco hijos, se difundía a la velocidad de la luz por cientos de smartphones y tablets mientras el involucrado se quejaba ante un juez de Faltas. Sobre este caso, el abogado Martín Carranza Torres reflexionaba sobre la comisión de delitos viejos a partir de nuevos medios de comunicación. En el mismo sentido, como dice la científica española, que la evolución del hombre será imperceptible desde el punto de vista anatómico, pero se verá en la mente, lo que harán los nuevos medios de comunicación será profundizar paranoias viejas, como la de esta señora sanjuanina. Infidelidad y persecución Antes, tanto una mujer como un hombre podían llegar a descubrir una infidelidad con el olfato: el aroma a jabón de hotel alojamiento o un perfume extraño podían ser pruebas irrefutables para declarar culpable al infiel. La dueña de una conocida perfumería en barrio Congreso, en la Ciudad de Buenos Aires, contaba que el ardid del infiel (hombre o mujer) consistía en comprar dos frascos de la misma fragancia: uno para la esposa/o y otro para el/la amante. De esa manera, se eliminaba un crucial indicio sensorial de la infidelidad. Ahora, con el nuevo entorno digital, la investigación podría quedar zanjada simplemente accediendo al chat del infiel, ya sea en su teléfono o en una computadora. Descubrimos así que los homo sapiens seguiremos siendo más o menos los mismos hasta que nos extingamos; nuestros viejos temores y paranoias nos acompañarán en ese viaje y habitarán en los nuevos escenarios que nos plantee el entorno.

