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No podía abrir la boca y le imprimieron una mandíbula

Médicos e ingenieros cordobeses diseñaron una prótesis a medida y se la implantaron a una adolescente. Es la primera cirugía de este tipo que se realiza en el mundo.

25 de junio de 2014 a las 12:02 a. m.
No podía abrir la boca y le imprimieron una mandíbula

Camila Godoy (14) está sentada en la sala de espera de la Clínica Vélez Sársfield. Tiene una Coca Cola que a veces toma con un sorbete. "Antes también tomaba gaseosa", aclara Camila. Cuando dice antes, se refiere a su vida previa a la cirugía que ahora le permite abrir la boca.Según la bibliografía actual, Camila sería la primera adolescente en recibir una prótesis de mandíbula a medida. Esta intervención está documentada sólo en adultos.La prótesis fue realizada, mejor dicho, impresa por Raomed, una empresa cordobesa que se dedica a la creación de implantes a medida con impresoras 3D. La intervención se realizó en el Hospital Ferreyra (ex Hospital Español) y fue liderada por el cirujano Gabriel Sposetti. Los gastos fueron cubiertos por la obra social provincial Apross."Nació con la mandíbula adherida al cráneo. Estaba soldada. Era un solo hueso. Es una patología de nacimiento poco frecuente", cuenta el médico. Y agrega: "Nunca abrió la boca. No tuvo ningún arreglo dentario, no puede masticar, tampoco se la podía intubar. Se salvó de que nunca haya tenido un problema grave en el que hubieran tenido que intubarla. Hubieran tenido que hacerle una traqueotomía"."Comía todo picadito bien chiquito. Se lo metía por un lado de la boca que apenas se abría. Ella lo empujaba con los dedos. Nunca comió chupetines ni caramelos", cuenta su abuela Rosa, quien desde los 4 años se preocupó por encontrarle una solución a su nieta.Rosa recuerda que cada vez que tenía una infección en la garganta, no se la podía revisar. "Es muy flaquita y eso seguramente se debe a que no puede nutrirse bien. La verbalidad está bien, pero no habla mucho", comenta Sposetti. "No se crea. En casa es un loro", retruca la abuela."No hay ninguna publicación científica sobre reemplazo de esta articulación en niños", recuerda el médico. Camila escucha a Sposetti y ante la pregunta de cómo se siente, responde: "Estoy contenta".El plan de la intervención comenzó hace un año. Una de las primeras tareas fue realizar una tomografía especial que sirvió de base para imprimir un cráneo a EE.UU., que era una réplica exacta de la cabeza de Camila. "Primero la operé en este modelo. Y trabajamos sobre él para realizar los ajustes necesarios para lograr la mejor prótesis", dice Sposetti."Fue un desafío extraordinario por la complejidad de la articulación témporo-mandibular, sus características biomecánicas y que la paciente es una preadolescente que no ha terminado su desarrollo. Ninguna solución estándar de las que ofrecen los fabricantes nacionales o internacionales podía resolver el problema en forma integral", cuenta Santiago Olmedo, presidente de Raomed.El diseño estuvo a cargo de los ingenieros biomédicos de la empresa y fueron creadas por impresoras 3D.La prótesis tiene dos partes. La de titanio, que va unida a la mandíbula inferior se mandó a hacer a Barcelona. La otra, la que va sujeta al cráneo y tiene la función articulatoria, se realizó en Córdoba y es de polietileno poroso de alto peso molecular, un plástico muy duro."Raomed no sólo proveyó el implante, también brindó el servicio para la planificación prequirúrgica virtual y el ensayo de la cirugía sobre modelos impresos en 3D", dice Olmedo."No estaba asustada", dice Camila. La intervención duró cuatro horas. "Las incisiones se realizaron sobre la parte temporal y submandibular de ambos lados para cortar el hueso. El inconveniente es que por allí pasan muchos nervios de la cara", relata Sposetti.Y agrega: "Ahora viene la etapa de rehabilitación para que pueda abrir la boca y comenzar a masticar. "Es una mandíbula para muchos años".