No le importan a nadie
Cuando se conoció la primera muerte por Gripe A en la provincia de Córdoba, el 5 de junio pasado, cientos de familias acudieron a vacunarse.
Hubo quienes un domingo hicieron cinco horas de cola en el estacionamiento de los shopping para recibir la vacuna. No se hablaba de otra cosa. Al momento, son ocho los decesos informados por Gripe A.
En junio, sólo en la ciudad de Córdoba, murieron 13 personas. Ocho iban en moto. Las cifras superan 62 por ciento a los fallecidos por la Gripe A. La diferencia es que no le importan a nadie.
Al primero que no le importa es al usuario de la vía pública. Si se sube a una moto, no lleva casco; si conduce un auto en la ciudad, lo único que importa es pasar primero. El que usa la autopista ya sabe dónde bajar a 130 kilómetros: conoce dónde está la Caminera. El peatón cruza sin mirar el semáforo, chequeando el celular. El ciclista hace lo que puede, pero tampoco lleva luces ni casco.
A los municipios, tampoco les importa demasiado. Miremos la ciudad de Córdoba. Desde 2008 hasta ayer, murieron en este distrito 709 personas en accidentes de tránsito. La cifra equivale al alumnado completo de jardín, primaria y secundaria de una escuela tamaño promedio.
El costo de las multas se encareció por debajo de la inflación, no se trabajan todas las horas que cobran los 500 inspectores y no hay una sola cámara que registre, las 24 horas, al desaprensivo que cruza en rojo. Muchos de los que siguen tramitando el carné en la ciudad son los que tienen multas o están inhabilitados por la Policía Caminera para ir por las rutas, porque el sistema de la Capital no está en red. La licencia sigue siendo una cartulina con foto pegada en plasticola y contact, como hace 20 años.
De quitar puntos en las ciudades ni se habla. Ni de ese ni de adaptar otro sistema. Ni en Capital ni en ninguno de los 427 municipios de la provincia. Río Cuarto lo prometió, pero no lo hizo aún. Total, los muertos no le importan a nadie. Excepto a quien los pierde.

