"No le haremos un piquete al sacerdote que nombró Ñáñez"
Un grupo de laicos cuestiona la decisión del Arzobispado de designar a un cura que no está en línea con el pensamiento de la comunidad. "Ñáñez no tiene en cuenta a los laicos".
Por primera vez, hablan miembros de la comunidad de La Cripta. Son los que resisten la llegada del nuevo sacerdote designado por el Arzobispado de Córdoba para reemplazar a Víctor Acha. Es la parroquia Nuestra Señora del Valle, en Villa Belgrano, que durante 40 años forjó una identidad de la mano de Guillermo "Quito" Mariani, y marcó profundas diferencias con el dogma oficial de la Iglesia Católica.Por caso, esta comunidad, junto a sus sacerdotes, apoyaron explícitamente el matrimonio igualitario. Hubo varias razones, entre ellas, por tratarse de un asunto civil en el que la Iglesia no tenía porqué entrometerse, según argumentaron.La crisis estalló en el verano, cuando el arzobispo de Córdoba, Carlos Ñáñez, le comunicó a Víctor Acha que su reemplazante sería Pedro Torres."El problema no es el cura Torres, es la actitud del obispo (Ñáñez) de tomar una decisión sin consultar a la comunidad. No es que vayamos a hacerle un piquete a este cura, aún tenemos esperanzas de que Ñáñez nos escuche y juntos podamos encontrar al sacerdote que se ajuste a la realidad de La Cripta", señala Daniel García Carranza y a su lado asienten Laura Garzón y Daniel Sabbadín, miembros del Consejo parroquial.Ellos dicen representar a un grupo de 200 laicos que activamente participan en la vida de la parroquia. "La Cripta es un espacio muy plural, en el que no hay una sola forma de pensar. Hay libertad de expresión, pero si la mayoría está de acuerdo con un tema, lo apoyamos. Incluso hubo varios que no estuvieron de acuerdo con apoyar al matrimonio igualitario, y esas opiniones se respetaron", agrega Laura Garzón."Defendemos nuestra posición de laicos en contra del autoritarismo de la Iglesia Católica. Es la comunidad la que sostiene las parroquias, el esfuerzo de los laicos. El Arzobispado sólo pide que le tributen. Nosotros tenemos que preocuparnos por reunir los fondos para pagar el sueldo del padre, los gastos corrientes", completa Daniel Sabbadín.Ellos reconocen que Ñáñez los recibió, pero admiten que se fueron de la reunión con una sensación amarga: "Es cierto, el obispo nos recibió, pero nos fuimos con la sensación de no haber sido escuchados. Es como si nos hubiera dicho: "Está bien, pero el que manda soy yo", relató Garzón. "Ñáñez vino sólo una vez". "No somos una manada que sigue ciegamente al pastor. En La Cripta nos permitimos el debate, a la gente que piensa distinto no la excluimos", dijo García Carranza. Si bien aseguran que La Cripta nunca se apartó del camino diocesano, advierten que tienen profundas diferencias teológicas con la autoridad eclesiástica. "Nuestra relación es con Dios, no con una institución. Somos Cristocéntricos, Jesús vino a redimir al pecador no al justo. Cómo puede ser entonces que no puedan comulgar los divorciados", agrega García Carranza.En esa línea, aseguran que Ñáñez fue una sola vez a La Cripta y Raúl Francisco Primatesta, dos. Y ofrecen razones para esto: "Está claro que a nivel universal, la Iglesia Católica pretende hacer desaparecer la presencia activa de los laicos con posiciones más abiertas. La Iglesia tiene que prestarle atención a los laicos, porque somos el motor que la sostiene. A la Iglesia Católica se la compara con el ejército, por su verticalidad", dice Sabbadín. "No somos una secta". Garzón, Sabbadín y García Carranza saben que la llegada del cura Pedro Torres no tiene marcha atrás. "Si finalmente viene Torres, muchos laicos dejarán de participar. Seguro que va a cambiar la composición de la gente que viene a La Cripta. Y nosotros tendremos que buscar otro lugar", se lamenta García Carranza. De cualquier manera, este grupo de laicos planea resistir hasta donde puedan la llegada del nuevo cura. El próximo 10 de abril piensan realizar una jornada artístico-cultural, que culminará con un abrazo al templo."No somos una secta, como nos califican. Sentimos que se están destruyendo 40 años de una forma de ser Iglesia, de una comunidad. Tenemos esperanza aún de que se tome conciencia, de que podemos dialogar", expresa Garzón.Sabbadín reitera que Ñáñez los dejó hablar, pero siempre reafirmó su autoridad para defender la decisión tomada. "A esta altura –apunta–, para Ñáñez cambiar sería un signo de debilidad: el que manda soy yo, es el mensaje"."No es una guerra la que queremos, queremos ser escuchados y tener una respuesta coherente con lo que se pide. Que juntos busquemos la persona adecuada. ¿Tan difícil es lograr esto? ", se pregunta García Carranza.
Abrazo solidarioResistencia. El Consejo parroquial de La Cripta decidió realizar el próximo 10 de abril una jornada artístico- cultural, desde las 16 hasta las 19, que terminará con un "abrazo solidario" del templo, ubicado en barrio Villa Belgrano.Decisión tomada. El Arzobispado de Córdoba no tiene pensado dar marcha atrás con la designación de Pedro Torres en reemplazo de Víctor Acha, quien anunció que se jubila.

