No hay que olvidarse: al Paicor no lo paga el Estado
Desde agosto de 2008, se retiene una deducción del 5% de todos los premios que cobran los apostadores y del 2% de la Quiniela. Eso va a financiar el Paicor. Laura González.
En 2011, el Gobierno provincial destinó 536,2 millones de pesos a financiar la copa de leche y el almuerzo de poco más de 200 mil chicos de jardín, primaria y secundaria. Esto significa casi un tercio de los 630 mil chicos que asisten a las escuelas públicas de toda la provincia. Todos los días, en los 685 comedores que hay en la Capital se sirven 100 mil raciones. Allí, los cordobeses –a través de esa gran mano distribuidora que es el Estado– depositan todos los días 862 mil pesos para los chicos. Es el programa social de mayor relevancia que Córdoba ejecuta desde hace 28 años con el mismo nombre y algunos cambios de forma. Fue un plan que se puso en marcha cuando se descubrió que un chico en la escuela no aprende si tiene ruido en la panza. Se imaginó provisorio, pero a casi tres décadas está muy lejos de ser desterrado.Lo que sí hubo fueron soluciones creativas. Por caso, el grueso del Paicor se logró financiar desde agosto de 2008 hasta ahora con un impuesto nuevo, que pagan quienes apuestan en los juegos que vende o administra Lotería de Córdoba. Los que juegan en casinos, tragamonedas, lotería y bingos deben dejar el cinco por ciento de los premios cobrados y el dos por ciento en el caso de la Quiniela, según establece la ley 9.505 de Juan Schiaretti.Literalmente, la Provincia se sacó un buen peso de encima y lo trasladó a los apostadores. Ahora, esa plata que sacan los cordobeses de su bolsillo y colocan en el del Estado puede ser destinada a otros fines. ¿Por ejemplo? Aulas de ladrillos en lugar de contenedores. O podría reforzar –si el juego no fuese suficiente– esos 8,62 pesos diarios con los que la empresa tiene que comprar alimentos, hacer una merienda, cocinar un almuerzo, llevarlo a la escuela, servirlo, juntarlo, lavarlo y volver a llevar todo.Las siete proveedoras del Paicor le avisaron al Estado, por nota, que recortarían la copa de leche. Y la Provincia aceptó. Ahora el escándalo les es funcional a las empresas, que lograrán en breve un ajuste de precios. Pero el Estado habrá sido cómplice de haber empezado a recortar los gastos por el desayuno de los chicos.

