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“Muchos ven una gota de agua y les da miedo”

El hotel 18 de Marzo, en Río Ceballos, alberga a decenas de evacuados que perdieron todo y que intentan volver a la normalidad.

15 de marzo de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
“Muchos ven una gota de agua y les da miedo”
RÍO CEBALLOS. Perla Gómez (derecha) y su hija Melanie (izquierda) aún están en el hotel 18 de Marzo (Raimundo Viñuelas/La Voz).

Perla Gómez es una de las 65 personas que aún permanecen evacuadas en el hotel 18 de Marzo de Río Ceballos. Está desde el primer día y no sólo narra cómo pasan los días allí con su hija Melanie (15), sino cómo sus compañeros del hotel logran salir adelante. "Yo soy de un barrio que está lejos del río pero se me inundó todo porque los terrenos están en bajada. Estuve viviendo en una carpa", introduce a su historia Perla.No le quedó nada de lo poquito que tenía, pero cree que muchos de sus compañeros del hotel están en peor situación ya que perdieron su vivienda de toda la vida. "Conocí a un montón de gente que está pasando por la misma o peor que yo, porque algunos perdieron su casa de 35-40 años hecha gracias a su sacrificio", comenta.Perla cuenta que ella se siente bien en el hotel porque cuenta con todas las necesidades básicas cubiertas. Además, dice que se siente útil al trabajar con la gente, con las tareas de limpieza y en la cocina."Nos sentamos a hablar, estamos contenidos porque hay un equipo de psicólogos que vienen y están con nosotros y charlamos, especialmente por el tema de los niños. Hay muchas mamás que están solas, que no tienen esposos y sus hijos muy chiquitos vieron todo. Vieron el agua a un metro ochenta; hay niños que han estado arriba de los techos durante cinco horas", graficó.

Evacuada. Perla Gómez ayuda en las tareas del hotel 18 de Marzo, ahora un albergue (Raimundo Viñuelas/LaVoz)
Evacuada. Perla Gómez ayuda en las tareas del hotel 18 de Marzo, ahora un albergue (Raimundo Viñuelas/LaVoz)

Perla asegura que al principio la gente hablaba más sobre lo que sentía y ahora no tanto, pero que de a poco se van reponiendo y muchos ya volvieron a su casa y a sus trabajos. Sin embargo, aún muchas personas quedaron con miedo a que las inundaciones se repitan.

“Una de las chicas que está acá con su hijito, me contó que cada vez que tienen que cruzar el puente le tiene que agarrar la mano porque quiere irse corriendo, porque le tiene terror. Vio todo, vio cómo el agua subía de los pies a la rodilla, y que luego la tapaba a la madre, con él a upa. Eso no se les borra más”, sostiene Perla.

“Mucha gente ve una gotita de agua y tiene miedo, se encierra o sale corriendo a la calle o empieza a buscar lugar para estar a salvo, la gente tiene miedo que vuelva la inundación”, agregó.

Las personas que conviven en el hotel generaron una red de contención y afectiva.

“Dentro de todo lo malo podemos tener un momento lindo familiar. Ahora una mamá fue a tener a su bebé y le estamos planeando la bienvenida. Es como que te ocupás de cosas que te hacen bien y te alimentan el alma. Me hace sentir útil. Te llevás un montón de amigos de acá”, confiesa.

Por último, Perla rescata la solidaridad de los vecinos: “Me admiro de cómo la gente de Río Ceballos se solidarizó. Hasta el que no tenía nada te traía algo; todo el mundo colaboró”.