Jardinería. Monstera: por qué sus hojas se ponen amarillas o marrones y cómo salvarla a tiempo
Los cambios de color y forma en las hojas de una monstera pueden indicar exceso de riego, falta de luz o plagas. Identificar a tiempo el síntoma ayuda a recuperar la planta.
La monstera (Monstera deliciosa), conocida por sus grandes y llamativas hojas verdes perforadas, es una de las plantas de interior más buscada. No requiere muchos cuidados y tiene una estética tropical muy elegante.
Pero muchas veces presenta hojas marrones, amarillas o decoloradas que generan dudas sobre el cuidado.
Expertos en jardinería y paisajistas señalan que estos síntomas están relacionados con el riego, la intensidad de luz y la presencia de insectos.
Hojas marrones: ¿agua o sol?

Si los bordes de las hojas se vuelven marrones, suele ser señal de exceso de riego o drenaje deficiente. La solución pasa por ajustar la frecuencia de riego, dejar que se seque la capa superior del sustrato y revisar el estado de las raíces. Si están negras o muy blandas conviene trasplantar con tierra fresca y un buen drenaje.
Cuando las hojas se vuelven marrones y se curvan, es probable que la planta haya tomado luz directa intensa. En ese caso se recomienda apartar la monstera de la ventana con sol fuerte y colocarla en un lugar con luz indirecta abundante, cortando solo las hojas muy dañadas.
Hojas amarillas y decoloradas

Una hoja amarilla aislada, de tono anaranjado, suele ser parte del ciclo natural de la monstera, que prioriza el crecimiento de nuevas hojas. Pero si muchas hojas se ponen amarillas a la vez, puede indicar sobreriego, exceso de sol o falta de nutrientes, y se aconseja revisar riego, luz y tipo de abono.
Si aparecen manchas blancas o líneas claras en la hoja, puede tratarse de una plaga de trips, pequeños insectos que chupan la savia y dejan decoloración. La recomendación es aislar la planta, limpiar y rociar con agua y, si persiste, usar un insecticida natural como aceite de neem diluido, siguiendo las indicaciones de un producto específico para plantas de interior.
6 datos clave para entender por qué todos la quieren

La Monstera deliciosa (Philodendron Pertusum) es conocida principalmente como Costilla de Adán debido a la forma peculiar de sus hojas. Otros nombres comunes muy populares son planta de queso suizo (por los agujeros en sus hojas), Cerimán, Filodendro de hoja partida o Mano de tigre. También se la conoce como Piñanona o Esqueleto de caballo.
- 1. Puede crecer mucho más de lo que imaginás
En su hábitat natural, puede trepar hasta alcanzar varios metros de altura. Aunque en interiores su crecimiento es más controlado, sigue siendo una planta vigorosa que necesita espacio y buena luz.
- 2. Sus hojas “rotas” tienen una función
Las aberturas y cortes en sus hojas no son casuales: permiten que el viento y la lluvia pasen sin dañarlas en ambientes tropicales. Este rasgo, que le da su estética única, es también el que la convirtió en ícono del diseño.
- 3. Es resistente y de bajo mantenimiento
Una de sus grandes ventajas es que no requiere cuidados complejos. Se adapta bien a interiores luminosos, sin sol directo, y necesita riego moderado: más frecuente en verano y espaciado en invierno.
- 4. También se usa como elemento decorativo

Sus hojas no sólo lucen en macetas. Muchas personas las cortan y las usan en floreros o arreglos, donde pueden mantenerse en buen estado durante varios días, aportando un toque natural a cualquier ambiente.
- 5. Necesita estructura para crecer mejor
Al ser una planta trepadora, agradece tener un tutor, como un palo con musgo. Esto la ayuda a desarrollarse de forma más ordenada y también potencia el tamaño y la forma de sus hojas.
- 6. Ojo si tenés mascotas
La monstera es tóxica para perros y gatos si la ingieren. Por eso, se recomienda ubicarla fuera de su alcance para evitar problemas.



