Miles de cordobeses salieron a la calle a disfrutar del desfile
Hubo tropas militares , tanques y alumnos de casi todas las escuelas.
Una multitud, que la Policía calculó en unas 100 mil personas, le puso un marco de color, calor y fervor singulares al desfile cívico-militar que marcó ayer el punto culminante de los festejos del Bicentenario en la ciudad de Córdoba.
Cerca del mediodía -una hora más tarde de lo programado-, el gobernador Juan Schiaretti, el intendente anfitrión, Daniel Giacomino, y el comandante del Tercer Cuerpo de Ejército, general Carlos Pedro Artuso, pasaron revista, desde un jeep militar, a las tropas formadas sobre Concepción Arenal. Entonces, el gobernador dio comienzo al despliegue.
Luego de la entonación de las estrofas del Himno argentino, saludadas con el disparo de 10 salvas, los abanderados y escoltas de la escuela rural 25 de Mayo, de Cañada de los Sauces (departamento Punilla) iniciaron la marcha, que partió desde el monumento de Juan Bautista Bustos (en el parque Sarmiento) y finalizó en la intersección de Yrigoyen y Montevideo, tras recorrer unos dos kilómetros. Esa institución educativa cumplió 100 años el 14 de mayo.
Detrás de ellos se encolumnaron más de 1.100 abanderados y escoltas de los 218 centros educativos cordobeses de distintos niveles y modalidades.
La marcha de las fuerzas armadas y de seguridad comenzó con una formación de la Escuela de Aviación Militar apoyada desde el aire por un escuadrón de Tucanos y Ventor. Los ocho aviones hicieron dos pasadas sobre el palco oficial frente a la rotonda del Deán Funes, a metros de la Plaza España.
Una banda especial formada por músicos de instituciones castrenses, de la Policía de Córdoba y del Liceo General Paz interpretó un variado repertorio de marchas militares que acompañaron el desfile durante las dos horas de desarrollo.
La frutilla del postre. Tres tanques que aportó a la movilización cívico-militar el Ejército de Entre Ríos cerraron el desfile y constituyeron la atracción mayor de los niños, que pedían sacarse fotos montados sobre esos blindados de fabricación argentina.
Antes habían hecho su pasada los cuerpos motorizados de las distintas fuerzas y medio centenar de autos antiguos que pusieron una nota de gracia y encanto a la jornada festiva.
También llamó la atención de los pequeños el atuendo típico de la guardia de honor de los Federales de Bustos que custodiaban el monumento del caudillo cordobés, así como el uniforme blanco del cuerpo de Cazadores de Montaña 8, con sede en Puente del Inca, Mendoza.
La pirámide humana que formaron integrantes de la Brigada Puma de la Policía Motorizada también fue celebrada con un aplauso efusivo.
El cielo despejado y el sol radiante acompañaron el desarrollo del desfile que, para muchos asistentes fue quizá el más representativo de los realizados en la ciudad de Córdoba desde la recuperación de la democracia, en 1983.

