Milagros, la bebé que pese al dolor bendijo a una familia
La nena nació el 22 de octubre del año pasado, tres días después de que su mamá falleciera por un ACV.
Milagros nació con 870 gramos de peso y 27 semanas de gestación, y su vida, por entonces, pendía realmente de un hilo. No sólo porque era una prematura extrema, sino porque la bebé nació tres días después de que su mamá –Natalia, de 27 años– falleciera en el Hospital Córdoba luego de sufrir un accidente cerebrovascular. Ella –"una luchadora", según los médicos de la Maternidad Provincial donde permaneció tres meses en la unidad de neonatología–, fue sorteando todos los obstáculos y mañana cumple su primer añito de vida. "La gordita está muy bien", cuenta Ana, la hermana de Natalia, que asumió la maternidad de Milagros y de su hermanita Marina, de 7 años. "Es muy alegre, se ríe, juega, y hace monerías como cualquier chico", dice orgullosa. Y también relata que a la bebé le encantan la leche y el yogur, pero no tanto los purés de frutas y verduras. "Además, adora a su hermana: no sabés las sonrisas que le hace cuando la ve".Por haber nacido antes de tiempo, Milagros estuvo siete meses con una mochila de oxígeno para ayudar a sus pulmones inmaduros, que ahora sólo necesita a la noche, de acuerdo con el último estudio realizado a la bebé esta semana en el Hospital de Niños. Y Ana espera que, en breve, ese apoyo respiratorio también deje de ser necesario."Al principio fue complicado, pero ahora está todo bien", afirma y cuenta que la bebé, que ya pesa 7,3 kilos, tiene el desarrollo neurológico esperado en función de su prematurez."Como nació tres meses antes, es como si tuviera 9 meses. Ya se sienta sola y está aprendiendo a gatear, con estimulación que hacemos una vez por semana o cada 15 días en el Instituto Cabred", precisa. "Es raro haber sido padres de esta forma, pero es una satisfacción enorme para mí y para mi marido Adrián ver a las dos nenas tan bien", dice Ana."Milagros es la mimada de todos", asegura.Este final feliz fue a lo que apostaron los médicos del Hospital Córdoba que, ante el estado irreversible de Natalia, y con el acuerdo de la familia, se jugaron por intentar salvar a la bebé que gestaba, algo inédito hasta ese momento en la provincia.

