Memoria viva de un año que hizo bandera
El próximo domingo, gratis con la edición del diario, se entregará un extenso anuario de 140 páginas de uno de los capítulos más trascendentes de la vida argentina.
Este año que cuenta sus últimos días fue uno de los más intensos de la vida argentina y dejó muchas historias para contarle al porvenir. Por eso, el Anuario 2010 que el próximo domingo entregaremos en forma gratuita a nuestros lectores, será para atesorar: 140 páginas a todo color (edición récord de nuestros anuarios) guardarán impresas las sensaciones que vivimos los argentinos y los cordobeses. Antes de que despuntaran las luces de enero, sabíamos que este año sería de esos destinados a dejar una marca firme en la memoria. Es que en el horizonte nos esperaba mayo y el esplendor prometido del 25, cuando los argentinos cumpliríamos 200 años de existencia independiente.Nos habíamos pasado décadas analizando y repasando los días del Centenario; tenía sentido, entonces, la ansiedad por el Bicentenario y la huella que éste dejaría para las miradas que vendrán. Y aquello fue verdaderamente luminoso, con un pueblo en las calles de todo el país, que agitaba en miles de manos una bandera: la nuestra. Multitudes. Meses después, sobre finales de octubre, las multitudes volverían a las calles, esta vez para despedir a Néstor Kirchner, ex presidente de la Nación y líder del espacio político gobernante. Pese al clima de crispación política, la conmoción atravesó el país y se expresó en cientos de miles de argentinos que enarbolaron, a la vez, gestos de congoja y de esperanza.La fuerte presencia joven en la despedida y en el funeral fue uno de los signos notables. Y en esos días de duelo, otra vez la Bandera fue la que desplegó los sentimientos en el aire.El año también quedará en la memoria universal a partir de un hecho que conmovió a todo el planeta, como fue la desventura y luego ventura de los mineros atrapados en la mina chilena San José. Las imágenes de los trabajadores saliendo a la superficie después de 69 días atrapados a 700 metros de profundidad humedeció los ojos de millones de televidentes.Pero, entre nosotros, la Bandera siguió flameando sobre el cielo del fútbol: otra vez teníamos una cita con un Mundial y, como siempre, con nuestros sueños de salir campeones. No pudo ser con la selección de Diego Maradona. Tampoco en básquet ni en vóley, aunque Las Leonas nos desquitaron un poco con su triunfazo mundial en Rosario.Y la memoria también nos alcanza a los cordobeses para contar sobre un verano tórrido y sin luz hace casi un año, sobre la eterna postergación de una solución sobre la basura en la capital, sobre el matrimonio igualitario y otros temas que encendieron los días.

