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Mayores y solos, un cóctel muy dañino

Un relevamiento de la UCA muestra los riesgos de vivir en soledad al pasar los 60. Y compara la situación con la del mismo segmento que vive acompañado por familiares.

27 de octubre de 2016 a las 12:01 a. m.
Mayores y solos, un cóctel muy dañino
VEJEZ. El informe de la UCA indicó que son más propensos a sentir que su familia no los tiene en cuenta (Archivo)

Casi la mitad de los adultos mayores que viven solos en Argentina declara que sus necesidades económicas se encuentran poco o nada satisfechas.Y 22,3 por ciento de este segmento tiene sus necesidades de atención a la salud poco o nada satisfechas.Además, dos de cada tres tienen déficits de ejercicio físico, y uno de cada cuatro presenta síntomas de malestar psicológico. Estos son algunos de los indicadores que presentó el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), a través de los estudios del Barómetro de la Deuda Social con las Personas Mayores. El informe se titula "Personas mayores que viven solas en la Argentina actual: ¿vivir solo es un factor de riesgo para la integración social?". En la publicación se indaga acerca de las condiciones de vida de este segmento de la población, y se compara su situación con la de las que viven acompañadas, para el período 2010-2015, sobre la base de los datos suministrados por la Encuesta de la Deuda Social Argentina (Edsa).Entre otros puntos, se estudian las estrategias de subsistencia (cobertura previsional, tasa de empleo y percepción de ayudas económicas), las condiciones habitacionales (déficit de acceso a servicios, satisfacción de necesidades de vivienda y características del entorno) o de salud.Y señala que, aunque no haya mucha diferencia en algunos puntos entre los que viven solos o acompañados, hay riesgos que en el primer caso se distinguen con claridad.Entre las conclusiones se destaca que vivir en soledad potencia la insatisfacción de las necesidades de afecto y cariño y la carencia de relaciones sociales para una buena vejez.Estas personas son más propensas a sentir que su familia no los tiene en cuenta, que se despreocupan por su salud y que no cuentan con ellos en lo relacionado a lo afectivo-emocional.Por eso, concluye con la necesidad de revisar políticas específicas para estos adultos mayores.