"Más sensibles que graciosos, a veces sólo escuchamos"
“Provocar alegría a alguien te la provoca a ti y los estados de ánimo ayudan a lograr el bienestar”, asegura Andrés Aguilar.
"Provocar alegría a alguien te la provoca a ti y los estados de ánimo ayudan a lograr el bienestar", asegura Andrés Aguilar. El hombre, que ayer disertó en el FIE, es un "médico de la risa" mejicano que en más de 10 años logró generar una cultura de cooperación alegre. De hecho, la asociación que emprendió en 1999 ya tiene más de 800 voluntarios que hacen "Risaterapia" en unas 20 ciudades.El hombre es egresado de la Universidad de Payasos "Clown College", y mientras formaba parte del elenco de un circo en Estados Unidos, conoció a una nena que le cambió su vida. "Fuimos a un hospital a hacer publicidad; yo iba de payaso y entré en una habitación en la que una niña, que estaba con sus padres y un par de doctores, se mostró muy interesada en hacerme preguntas. Yo sólo entré, aunque los padres me miraban como diciendo 'ahora no'", relata. "Pero la niña insistía en preguntar cosas del circo, por qué la nariz, por qué los zapatos, hasta que se sentó en su camilla, y al instante su madre empezó a gritar que era un milagro. La niña le respondió: 'No es un milagro, es un payaso mamá'. Salí sacudido", reconoce. Así comenzó "Risaterapia", como se llama la organización.Funciona en las áreas infantiles de los hospitales, aunque el interés está en toda la población. Por eso, también realiza "Risamovidas" en las calles, albergues, hogares, y "Brigadas de alegría" en zonas marginales."Somos como una especie de doctores a los que se les zafó un tornillo; tenemos una nariz roja que representa el corazón y una bata blanca, como una bandera de la paz", explica Aguilar. Participan profesionales, amas de casa, estudiantes. "Somos más sensibles que graciosos; a veces sólo escuchamos, secamos una lágrima y abrazamos", dice.

