Más de 30 días y mucho renegar para lograr la derivación
La hija de Silvina, de 23 años, tiene cáncer de recto. Es una de las afectadas por los problemas en el Oncológico.
La hija de Silvina, de 23 años, tiene cáncer de recto. Es una de las afectadas por los problemas en el Oncológico. Ella es una de las pacientes que debió interrumpir la radioterapia por la rotura de los equipos del centro provincial. "A ella, que es nuestra única hija, le diagnosticaron el cáncer en el Hospital Córdoba y la derivaron para el tratamiento en el Hospital Oncológico", contó Silvina, a la vez que informó que la familia no tiene obra social."Los médicos nos dijeron que tenía que hacer rayos por seis semanas, y quimioterapia en forma simultánea", precisó, e informó que su hija empezó con ambas terapias el miércoles 6 de mayo."Le hicieron rayos el miércoles, el jueves y el viernes, la semana que siguió y también el lunes posterior, pero esa tarde la llamaron para decirle que no fuera el martes porque se había roto el aparato y que le iban a avisar cuándo tenía que volver", dijo."Estuvimos llamando toda la semana y no pasó nada, o sea que mi hija siguió solamente con la quimioterapia, a pesar de que nos habían dicho que tenía que hacer las dos cosas juntas", relató.También contó que en el Córdoba les habían advertido que la chica "no podía estar ni tres días sin rayos, y que si el equipo se rompía, la tenían que derivar a un centro privado".Ante esa situación, Silvina informó que fueron al Oncológico y que en el área de radioterapia les dijeron "que no importaba cortar el tratamiento, que podía estar hasta 60 días sin los rayos, y que si lo consideraban conveniente y si no se arreglaba el aparato, la iban a derivar".En el ínterin les dijeron que volvieran al Córdoba a preguntarle al médico que la diagnosticó "si tenía que hacer los rayos sí o sí, antes de la cirugía", y ante sus insistentes reclamos en el Oncológico también les aseguraron que el trámite para la derivación había sido hecho, pero que "el Pizzurno" (donde funciona el Ministerio de Salud) no lo había autorizado."Y mientras un médico nos decía que no importaba cortar el tratamiento, otro nos aseguraba que eso no era verdad y que para que sea efectivo no se puede interrumpir", contó."Con todo eso me puse re mal y pedí hablar con el director del Oncológico, pero no me dejaron llegar a él", relató.El paso siguiente fue ir al Ministerio de Salud a pedir una solución. "Llegué llorando y ahí la verdad es que me atendieron muy bien, me escucharon y me acompañaron al lugar donde autorizan las derivaciones", dijo."La sorpresa fue que entonces me enteré de que a la derivación la habían pedido no 10 días antes como me habían dicho en el Oncológico, sino recién el día anterior, o sea, después de que protesté y pedí hablar con el director", afirmó."Ahora por fin logramos ir a un centro privado, donde hace un par de días le hicieron un estudio, y el miércoles próximo tenemos turno para que mi hija pueda retomar el tratamiento", finalizó entre lágrimas.

