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“Marita” repetía que su exmarido la iba a matar

Comenzó en San Francisco el juicio por el crimen de la maestra en la guardería infantil. El imputado, que fue su esposo, admitió su culpa, pidió perdón y se calificó de inimputable.

23 de agosto de 2016 a las 12:01 a. m.
Corresponsalía
“Marita” repetía que su exmarido la iba a matar
Primer día. El juicio se desarrolla con jurados populares. El imputado Bongiovanni habló ante los jueces. Luego, siguieron varios testigos. (La Voz)

San Francisco. El testimonio de María Belén Fisore, la maestra jardinera compañera de María Eugenia "Marita" Lanzetti (44), fue el más desgarrador que se escuchó ayer en la primera audiencia del juicio oral contra Mauro Bongiovanni (46). El hombre está acusado de matar a su exesposa, de varias puñaladas, frente a los pequeños alumnos de la guardería donde trabajaba la víctima. La colega de "Marita" relató con precisión el horror que atrave­só junto a los niños cuando Bongiovanni, sin mediar palabra, irrumpió en el aula y la atacó con un cuchillo. "La agarró por atrás y le hizo un corte en el cuello. Yo lo primero que hice fue sacar a los chicos para ponerlos a salvo y empecé a gritar pidiendo auxilio", relató la maestra.Fisore indicó que esa mañana eran entre seis y siete alumnos y que una nena quedó atrapada debajo de una de las mesitas del jardín mientras su maestra era atacada. La guardería infantil funcionaba en las instalaciones del centro vecinal de barrio Jardín, donde también hay un dispensario municipal. "Cuando volví al aula, Mauro se había retirado hacia el patio y 'Marita' me pidió auxilio y sacó del bolsillo el botón antipánico para que lo accionara. Yo toqué todos los botones porque no sabía cómo funcionaba y en ese momento volvió a atacarla con el cuchillo hasta dejarla sin vida", agregó con desesperación.Fisore indicó que "Marita" vivía amenazada por su exmarido tras la separación y que tenía miedo. "Ella siempre decía que él la iba a matar", aseguró la maestra.

“Pido perdón”

Bongiovanni leyó una carta en la que admitió el crimen, pero a la vez pidió ser considerado inimputable, como intento por evitar una condena a perpetua. “Pido perdón a mis hijos, padres y hermanos de ‘Marita’ y a mi familia. Y a los papás de los chicos que estaban en jardín. Soy un muerto en vida en la cárcel”, dijo. Lloró en varias oportunidades cuando se refería a sus dos hijos, que estaban presentes en la sala.

Su abogado Felipe Trucco solicitó que se lo declare inimputable y adelantó que aportará pericias psicológicas y psiquiátricas que determinarían que el acusado “está enfermo”.

En la primera jornada, también declararon Rita Boneto y Ana Magnoli, enfermera y médica del dispensario, que socorrieron a la víctima tras ser atacada.

También declararon tres policías. El que detuvo a Bongiovanni repitió que, media hora después del crimen, fueron por él a su casa y que se entregó sin ninguna resistencia. “Cometí una locura, me eché un moco”, precisó el oficial que le dijo, con su ropa totalmente ensangrentada.

30 testigos en el juicio

Mauro Bongiovanni, empresario de 46 años, está acusado de homicidio doblemente calificado por el vínculo, cometido en un marco de violencia de género. De ser hallado culpable por ese delito, corresponde la pena de prisión perpetua.