Maternidad. Dos mamás, el mismo sesgo: el poder de diseñar tus propias reglas
En Reset Materno, Jupy Mattoni reflexiona sobre los sesgos que atraviesan a las familias homoparentales y cuenta por qué dejó una carrera corporativa para construir una maternidad, un trabajo y una vida bajo sus propias reglas.
¿Desaparecen los mandatos en las nuevas estructuras familiares o solo se transforman? En el nuevo episodio del podcast Reset Materno,conversamos con Jupy Mattoni, una mujer que no espera a que las estructuras encajen: las desarma y las vuelve a armar a su medida. Madre en una familia homoparental, ex directora corporativa y hoy emprendedora, Jupy pone sobre la mesa una realidad incómoda: incluso en los modelos familiares más diversos, los mandatos sociales no desaparecen; se transforman.
Julia Mattoni transmite una seguridad magnética. Con una voz suave pero de afirmaciones determinantes, habita el mundo con la certeza de quien se ha construido a sí misma sin pedir permiso. Su paso por Reset Materno no fue solo una entrevista sobre crianza; fue una clase magistral de disrupción en todos los frentes: la libre elección de su sexualidad y cómo la muestra, una maternidad que desafía los binarismos tradicionales y un giro profesional absoluto para hacer que, finalmente, todas las piezas de su vida encajaran.
Su historia laboral nació con un volantazo. Se recibió de arquitecta para descubrir, casi de inmediato, que el ejercicio tradicional de la profesión no le interesaba.
Lejos de quedarse en la comodidad de lo seguro, decidió meterse de lleno en los primeros pasos de Protectia, el banco de conservación de células madre que había fundado su padre. Hace 18 años, hablar de medicina regenerativa en Argentina sonaba a ciencia ficción. Pero a Jupy, esa propuesta con un profundo propósito social le hizo un sentido absoluto. Allí, abriendo camino en un mercado completamente novedoso, descubrió su verdadera vocación: comunicar lo complejo y acompañar a las familias en decisiones vitales.
Mientras lideraba el crecimiento de la empresa, su propio deseo de maternar latía de fondo, esperando el momento de reclamar su espacio.
"Siempre me imaginé como mamá soltera. Cuando era más chica y todavía no tenía seguridad en mi sexualidad, pensaba que en pareja no iba a ser posible. Pero sabía que iba a maternar, ya fuera con hijos biológicos o adoptando. Después fui resignando un poco los tiempos; estaba muy enganchada en mi carrera, definiendo quién era yo en el mundo. Cuando finalmente me encontré, decidí que era el momento".
Jupy y su pareja, Juli, son mamás de una pequeña. Para lograrlo, acudieron a la reproducción asistida mediante el método ROPA (Recepción de Ovocitos de la Pareja): un proceso disruptivo en sí mismo donde la biología se comparte, ya que una aporta el óvulo (madre genética) y la otra lleva el embarazo (madre gestante). En el plano de las técnicas de fertilidad, este método equipara las tasas de éxito de las parejas heteroparentales (entre un 30% y un 40% por ciclo en menores de 35 años), pero en el plano social, abre debates mucho más complejos.
Al ser la mamá gestante, Jupy chocó de frente con una pared invisible pero pesada: la mirada arquetípica de la sociedad.
"Falta mucho camino por desandar sobre cómo el entorno construye el concepto de 'mamá'. Hay una mirada muy biologicista. Me pasó especialmente en el puerperio: la bebé lloraba o necesitaba algo e inmediatamente el afuera asumía que debía resolverlo yo, por ser la mamá gestante. Mi pareja estaba ahí, completamente disponible, pero la exigencia del entorno recaía sobre mí. Hoy, puertas adentro, los roles se acomodaron porque los diseñamos nosotras; cada una se destaca en lo suyo".
Esa misma claridad para hackear los sesgos en su casa fue la que la impulsó a patear el tablero en el ámbito laboral. Dirigir una corporación familiar ya no era compatible con el diseño de vida que quería para su nueva estructura familiar. El salto al emprendedurismo independiente no fue una decisión financiera; fue un acto de soberanía sobre su tiempo. Dejar la estructura corporativa implicó habitar el miedo de arrancar de cero, pero con un norte clarísimo: crear un negocio que respondiera a sus propios valores.

Un círculo perfecto de disrupción
Hoy, el presente de Jupy Mattoni es el reflejo exacto de sus elecciones. No eligió el camino fácil en ninguna de sus facetas: habita su sexualidad con el orgullo de quien no tiene nada que ocultar; co-creó una familia que desafía el manual tradicional, y convirtió su experiencia en su propio motor de negocios a través de la consultoría.
Su proyecto actual no es casualidad; es la síntesis perfecta de su historia.
Lejos de encajar a la fuerza en moldes ajenos, Jupy Mattoni demuestra que la verdadera fortaleza no radica en soportar las estructuras del sistema, sino en tener el coraje de romperlas para construir un espacio donde la identidad, el trabajo y el amor se vivan bajo sus propias reglas.\

