Reset Materno. ¿Ser o no ser madre? Filosofamos con Florencia Sichel sobre la maternidad y las exigencias del mundo
En el cierre de la segunda temporada de Reset Materno, la filósofa Florencia Sichel reflexiona sobre la culpa, los mandatos y las exigencias que atraviesan a las mujeres, e invita a pensar una maternidad más posible y menos perfecta.
¿Se puede ser buena madre, buena profesional, buena pareja, buena amiga, estar saludable, ser productiva y además feliz?
En el octavo y último episodio de la segunda temporada de Reset Materno, conversamos con Florencia Sichel. Hablamos sobre los mandatos invisibles que sostienen el agotamiento femenino, la culpa que atraviesa a tantas madres, la presión por rendir en todos los ámbitos de la vida y la dificultad de encontrar un lugar propio después de la maternidad.
Florencia es una mujer que lleva años haciendo algo que parece simple pero que resulta profundamente incómodo: detenerse a pensar. Es filósofa, escritora, madre, docente y standapera. Las primeras fueron premeditadas, pero la última ocupación fue una consecuencia de las anteriores. Decidida a sacar del ámbito académico algo tan trascendental como la filosofía y la capacidad de detenernos a filosofar sobre la existencia, trabajó primero con filosofía para niños. Pero con la llegada de su primera hija, y la pandemia, empezó a darse cuenta de que había un tema absolutamente vital sobre el que poco se filosofaba: la maternidad.
Y vaya que es necesario, porque creo que nadie puede poner en duda que prácticamente no debe existir un hecho tan trascendente para la evolución humana que sea a la vez tan reconstituyente de la existencia como la reproducción. O destructivo. Porque cada nacimiento trae aparejado un cambio de vida visceral para cada madre y padre.
Acercar esas preguntas existenciales que nos hacen replantear por qué somos padres y madres, para qué y qué se espera de los adultos en esos roles es más fácil si se analizan en clave de stand up y humor.
Durante décadas las mujeres pelearon por tener más derechos. Hoy muchas sienten que esos derechos llegaron acompañados de nuevas obligaciones. Trabajar como si no tuvieran hijos. Criar como si no trabajaran. Cuidar el cuerpo. Alimentarse bien. Estar disponibles. Ser exitosas. Ser felices. Y, por supuesto, disfrutar cada minuto del proceso. Es sencillamente imposible. Y acá viene tal vez la exigencia más cruel en palabras de Florencia: “Nos olvidamos de que criar es también un trabajo”.
En tiempos en los que la caída de la tasa de maternidad a nivel mundial es un tema de preocupación, también es importante entender que hay multiplicidad de factores, pero el social es clave: se exige demasiado a las mujeres. Es lógico que ante tanta presión, se desista de la idea.
“Mientras hablamos del arquetipo de la madre abnegada que se supone que quedó atrás hoy yo me pregunto si de verdad somos más libres que antes. Me pasó cuando me convertí en madre que incluso siendo feminista y haciendo las cosas muy repartidas con mi pareja igual no alcanza. Hay algo con el sistema y las expectativas sobre la figura de la madre que aún en 2026 que hace que no alcance”.
La respuesta a tanta presión no es individual; es colectiva. Exigir políticas públicas de cuidado y abrir el diálogo sin filtros son pasos urgentes, pero mientras el sistema se acomoda, el humor y la filosofía aparecen como trincheras de resistencia. Reírse de lo imposible no es frivolidad; es cordura. En este cierre de temporada de Reset Materno, la invitación de Florencia Sichel queda flotando en el aire como un salvavidas: tal vez ser "buena madre" hoy empiece, justamente, por aprender a fallar con elegancia y sin culpa.
Ni abnegadas, ni superheroínas: la maternidad real necesita menos manuales de perfección y más espacios donde poder decir, en voz alta, que no damos más.

