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Los tíos de Martina

"A todos los que caminamos la ciudad nos hace eco el aire de tus pulmones reverberando en las cañerías", se lee en este texto sobre el caso de la niña que sobrevivió varios días en una alcantarilla, donde yacía asesinada su mamá. El caso de Paola y Martina.

25 de septiembre de 2014 a las 08:34 a. m.
Los tíos de Martina

Este texto fue originalmente publicado en el blog del autor, Peinate que viene gente.

Qué rara esta sensación que va saltando de corazón en corazón cuando se pronuncia tu nombre, cuando en las fotos, a la par de la sonrisa de tu mamá, aparece tu gesto de niñita pixelada.

A todos nos ha dolido que en este mundo extraño haya bebés descartables, chiquitinas de alcantarilla, obligadas sobrevivientes rosadas de piel fría.

A todos los que caminamos la ciudad nos hace eco el aire de tus pulmones reverberando en las cañerías, y el alma se nos vuelve jirones pensando en tus manitos en la oscuridad apretando la ropa que se enfrió a tu lado sobre un charco de agua servida.

Allá donde las ratas te perdonaron la vida, allá donde te destetó la muerte, hoy vivimos todos.

Cada noche estamos ahí debajo, turnándonos para hacerte upa.

ESPERANZA. Martina, en terapia intensiva, tomó de la mano a su tía Marina (Twitter: @MaruuAcostaa).
ESPERANZA. Martina, en terapia intensiva, tomó de la mano a su tía Marina (Twitter: @MaruuAcostaa).

Es una guardia horrible ver tus ojitos abiertos en la noche, girando en falso, adivinando los motores indiferentes, las bocinas de la prisa.

Estamos ahí debajo con vos, niña, empujando hacia la superficie tus balbuceos de milagro en primavera.

Hoy hay mucha gente pensándote. Gente que hace fuerza y te augura buenos deseos. Gente que pide un milagro más que te sane las heridas.

Qué raro este mundo, esta ciudad que se traga a las familias y se relame los labios debajo de las veredas.

La maldad nunca queda satisfecha, pero somos una legión de tíos anónimos esperando festejar tu recuperación, esperando que decante la pavura.

Desde que se hizo conocido tu nombre y tu calamidad, Córdoba pasó a ser tu familia.

Nos has unido como compañeros de aldea en una plegaria compartida. Mientras las hojas verdes estallan en los árboles, te acunamos en este regreso imposible.

Una ciudad toda está arrullándote, Martina. Queremos apretarte fuerte cada vez que un mal recuerdo te llame por tu nombre.

Córdoba hace fuerza por vos. Necesitamos ver brotar otra vez en tus labios una sonrisa.